¿Es Colombia la democracia más consolidada de LATAM?

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Poder hablar de democracia en Colombia requiere revisar con lupa ciertos momentos históricos de la nación. Porque sí, en el papel somos como se conoce al país en estos rubros: “la democracia más antigua de Sudamérica”. Pero no hace falta ser un experto en historia lationamericana para vislumbrar que, teniendo en cuenta todos los flagelos que ha sufrido el país, esa frase, por algún lado, debe tener su hueco.

La única forma de responder estas coyunturas contemporáneas es echando un vistazo al pasado, para poder entender cómo se llegó a donde estamos. Suena cliché, pero es la única manera real de cómo podemos ir hilando hechos y comprender realmente por qué somos de los países más corruptos del mundo, si supuestamente tenemos una democracia firme que tiene muchos más años consolidada que otras naciones. Tomemos como ejemplo a España, fue una dictadura hasta la década de los 70, mientras Colombia iba por su presidente número 31. Si bien es un poco arbitrario comparar España, país europeo con una historia completamente diferente al contexto lationamericano, sí nos da pinceladas para entender que estaban pasando cosas. Mientras que en el país de la península ibérica se habilitaron toda clase de partidos políticos, incluso comunistas, en los mismos años 70, nuestro país hacía que el estado siguiera matándose con cualquiera que asomara una postura izquierda. Sería un tema menor, si no fuera porque hasta el sol de hoy, Colombia nunca ha tenido un presidente alternativo al bipartidismo que jodió por tantos años al país. Ya vamos entendiendo hacia dónde va el tema.

Si uno va a fuentes primarias, puede ver que, desde la disolución de la Gran Colombia, el país ha ejercido la democracia. Ya sea por medio de sufragio indirecto u otros mecanismo de la época. El primer presidente de este esfuerzo republicano podríamos decir que fue Francisco de Paula Santander, el llamado “Hombre de las leyes”, quien cimentó gran parte de la identidad de nuestra nación. Pluralista, enfocada en las libertades individuales, educación y el desarrollo del país. Sin embargo, luego de su mandato, empezarían los problemas, por ello llegaría el bipartidismo. Existía una clase social en Colombia que se sentía relegada luego de la independencia; el clero, los grandes terratenientes y algunos criollos que resintieron su bienestar económico al irse España de los dominios de la Nueva Granada. A este conjunto de gentes e ideales comunes luego se le conocería como Partido Conservador, fundado el 4 de octubre de 1849 por Mariano Ospina Rodríguez, apellido que seguiremos observando en las siguientes generaciones de la política nacional.
Por otro lado, las ideas de Santander también calaron en el imaginario colectivo, siendo creado el Partido Liberal Colombiano un año antes, por José Ezequiel Rojas, en 1848. A esa disputa ideológica le siguieron cuatro guerras civiles, la pérdida de gran parte del Amazonas, la Independencia de Panamá y un sinfín de problemas más para el país, que entraba de lleno en un período casi feudal, con algunas lagunas guerrilleras en el siglo XIX y XX que solo trajeron desplazamiento forzado, secuestros, pescas milagrosas, guerra y otras más infancias. Digamos que los partidos Liberal y Conservador que mencioné anteriormente evolucionaron en paramilitares, militares corruptos y las ya mencionadas infames guerrillas. Como se puede concluir, Colombia siempre ha estado en esa dualidad, por eso la llamada democracia siempre fue moldeada por eso. Es solo mirar cómo están las cosas actualmente con la polarización, partidos políticos como el Centro Democrártico y la Colombia Humana y las manifestaciones y marchas que están sucediendo cada vez más seguido. La democracia le ha fallado al país, y es hora que los propios ciudadanos la refrenden.