Algunos medios de prensa hace un tiempo informaron sobre el hallazgo y reconstrucción de la barca de Jesús. Su aparición se dio en el año 1986 cuando dos hermanos pescadores de apellido Luftan encontraron partes del pequeño navío en la parte noroeste del mar de Galilea o lago de Genesaret, y se tiene que ese hecho se dio gracias a que después de una grave sequía, las aguas retrocedieron extraordinariamente y dejaron al descubierto el objeto.

Algunos estiman que esa barca es la de Jesús por el caso raro de que se halla conservado tantos siglos cuando, en condiciones normales este tipo de embarcaciones de madera no resisten el paso de tantos siglos en aguas dulces. Sin embargo, esas afirmaciones son solo especulaciones, pues a la luz de los evangelios se intuye que Jesús subió no a una sola barca sino a varias en su vida, y durante el periodo de predicaciones públicas.

En San Marcos 3:7-9, aparece: “Jesús, seguido por mucha gente de Galilea, se fue con sus discípulos a la orilla del lago. Cuando supieron las grandes cosas que hacía, también acudieron a verlo muchos de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del oriente del Jordán y de la región de Tiro y Sidón. Por esto, Jesús encargó a sus discípulos que le tuvieran lista una barca, para evitar que la multitud lo apretujara”.

Pero lo que mejor tenemos que entender es, que Jesucristo invitó a los apóstoles a atrapar peces (seres humanos) para llevarlos al mar celestial.

Por eso san Mateo en su capitulo 4:18-19 cita: “Jesús iba caminando por la orilla del Lago de Galilea, cuando vio a dos hermanos: uno era Simón, también llamado Pedro, y el otro Andrés. Eran pescadores, y estaban echando la red al agua. Jesús dijo: Síganme, y yo los haré pescadores de hombres…”,

Por otra parte se da el hecho de que en la vida temporal muchas veces los seres humanos vamos navegando en la barca de las preocupaciones, y en dados momentos esa nave pasa por tempestades que amenazan hundirla y ante esos temores se nos olvida que Jesucristo está en la barca, pero creemos que está dormido y gritamos con desesperación, sino recordemos al respecto lo que dice san Lucas 8:22-25: “Un día, Jesús entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: -Vamos al otro lado del lago. Partieron, pues, y mientras cruzaban el lago, Jesús se durmió. En esto se desató una fuerte tormenta sobre el lago, y la barca empezó a llenarse de agua y corrían peligro de hundirse. Entonces fueron a despertar a Jesús, diciéndole: -¡Maestro!, ¡Maestro! ¡Nos estamos hundiendo!
Jesús se levantó y dio una orden al viento y a las olas, y todo se calmó y quedó tranquilo.
Después dijo a los discípulos: -¿Qué pasó con su fe?…”

Los aspectos antes mencionados entonces nos deben llevar a la siguiente consideración; en asuntos de credo se pueden tener varias reliquias como las que según dice la tradición fueron halladas por santa Elena, como es la santa Cruz de Cristo, los clavos y la corona de espinas, y en este último caso del hallazgo de lo que parece ser una de las barcas en las que subió Jesús; pero lo más significativo ha de ser que quienes crean que sí fue esa la barca, pues que les sirva como un estímulo de fe, aunque la ciencia arqueológica no pueda certificar la autenticidad de esa nave.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos