Comienza la 66 reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que tendrá lugar en Eslovenia entre el 20 y el 28 de octubre, donde se tratará la propuesta de creación de un Santuario de Ballenas del Atlántico Sur. Greenpeace considera que esta reunión es una oportunidad única para la protección de estos amenazados cetáceos y pide a los países asistentes que apoyen la propuesta, que ha recogido más de 800.000 apoyos en todo el mundo. Para que la CBI apruebe un santuario de ballenas se necesita el 75% de los votos de los presentes, ya que por cada uno en contra se eliminan tres a favor.

En 2014 esta propuesta obtuvo el 69% de los votos. Es decir, con que solo cuatro países hubieran cambiado su voto hubiera salido adelante. Brasil, apoyado por Argentina, Uruguay, Sudáfrica o Gabón, volverá a defender este año su propuesta de Santuario, que incluye un plan de gestión basado en recomendaciones de la propia CBI. Una delegación política de Greenpeace estará presente durante las negociaciones para apoyar a los países promotores del Santuario.

“Este jueves Greenpeace Brasil, junto a otras organizaciones, harán entrega de las firmas recogidas para mostrar el apoyo de la población a nivel mundial a la creación de este Santuario”, ha declarado Celia Ojeda, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.

“Los líderes políticos reunidos en Eslovenia, tienen que tomar una decisión valiente, proteger a los cetáceos y decir definitivamente no a la caza de ballenas. Le pedimos a España que apoye la propuesta de Brasil de creación de este Santuario”, ha añadido. El santuario del Atlántico Sur tendría una extensión aproximada de más de 20 millones de m2, la superficie de Rusia e India juntas.

Sería un área donde la caza estaría prohibida y se apostaría por la investigación científica y el turismo, similar a la que ya existe en el océano Antártico. Protegería a aproximadamente 51 especies de ballenas y delfines cuyas poblaciones se encuentran en distintas fases de recuperación.

En la reunión también se hablará sobre la situación de las poblaciones de cetáceos o la caza aborigen.

También Chile presentará evidencias científicas de que las poblaciones de ballenas no disminuyen el número de peces, excusa principal para continuar la caza de ballenas por Japón, Noruega e Islandia, sino que en realidad tienen el efecto opuesto.

Fuente: medio ambiente