Lo que la pandemia ha puesto de manifiesto es que las sociedades que fomentan el talento están más preparadas para enfrentarse con éxito a situaciones conflictivas y complicadas.

Unos países pierden el talento como pasa en España, otras lo apoyan y lo atraen como Estados Unidos, Canada, Suiza y mientras tanto Europa y España envejece y no apuesta por su talento.

En ese escenario Aragón y Cataluña destacan especialmente por protegerlo, por delante de Madrid, aunque resulte paradójico, y volverlo a encantar frente a las actitudes de otros gobiernos, incluido el gobierno central y hace un esfuerzo dinamizador tanto en el empleo como en el conocimiento.

Eso ocurre en aquellas comunidades en las que se reduce el gasto en protección social, salud, en protección ambiental y en su escasa capacidad para generar energías renovables. Por eso destacan Aragón y Cataluña pues hace apuestas importantes en esas partidas.

Ya no es el área financiera la que realmente importa t, tal y como ha venido siendo hasta ahora.   Es el momento de la unión por el crecimiento, por la consolidación, por enfocar el talento. Es la diferencia entre éxito y fracaso.

¿Qué hacer entonces? La solución es muy sencilla, si se quiere apostar:

  • Identificar el talento, que evoluciona al mismo que evoluciona la sociedad.
  • Definir políticas efectivas de retención de talento, más allá de acciones individuales que diferentes empresas o instituciones puedan acometer.
  • Retomar presupuestos para beneficios sociales que se hayan postergado.
  • Gestionar mejor la diversidad y la multicuturalidad.
  • Eliminar el miedo a diferenciar, no por ello rompemos los principios de igualdad, no es preciso excluir, pero es necesario saber elegir.
  • Comunicar y que los gobiernos se conviertan en constructores de una mejor sociedad que valore el talento y su calidad frente a la mediocridad en la que parece ser están estancados.

En esta sociedad es tan vital y necesaria la persistencia como el talento. Esta sociedad está plagada de hombres con talento que no han logrado el éxito. El genio de nada vale si no se recompensa, pues entonces se convierte en proverbio. La educación se convierte en ese caso una sociedad de abandonados educados. En esta sociedad la persistencia y el talento son omnipresentes para la verdadera evolución futura.

Por: José Luis Ortiz