«Desde la llegada de los colonizadores españoles Cartagena se convirtió en uno de los puertos más importante de América, en ella se realizaban transacciones importantes para la corona española, posicionándola, así como uno de los destinos favoritos de piratas y corsarios. Hoy el panorama es distinto, pero se conserva el renombre de ciudad colonial y como testigo tenemos el corralito de piedra que hoy portan como adorno cañones, que una vez tronaron para ahuyentar foráneos, hoy son estos quienes también deslumbran a nativos y turistas invitándolos a quedarse, mientras los enamoran con sus historias», expresó el arquitecto Oscar Gordon.

Por: Egling Meriño
Arquitecto graduado de la Universidad San Buenaventura