Una baraja del año 1910 con sello en cera, que nunca ha sido abierta, es una de las más antiguas de las 1315 barajas de la colección personal de Fernando Martínez, arquitecto bogotano para quien la cartomagia es todo un arte y pasión.

Barajas con imágenes de ciudades, con obras de pintores famosos y ediciones especiales de marcas como Ellusionist y Bicycle. Así mismo, con motivos de películas taquilleras y cómics, otras con historias increíbles en sus diseños y barajas que en su trayectoria han cruzado fronteras, océanos e incluso siglos hasta llegar a sus manos.

No tiene una baraja favorita porque, según sus propias palabras, “hay muchas que tienen un significado especial y único, por su origen o el momento en que llegaron a él”. Sin embargo, resalta algunas que, incluso para un conocedor experto son fascinantes, entre ellas se encuentra un ejemplar con pocas copias en el mundo, elaborada por los humoristas gráficos españoles, Indígoras y Pachi, quienes dibujaron en el dorso de cada carta a un mago famoso; también una espectacular baraja en braille y otra en la que las pintas y números se mueven y se organizan a medida que se van pasando.

Escucharlo hablar de su colección es tan envolvente como verlo hacer cartomagia y seguramente tendremos más noticias de él, cuando llegue a su meta: alcanzar la colección privada de barajas de Fournier, de más de 7000 unidades.