El 17 de octubre marca una fecha histórica para el peronismo en Argentina: celebra la multitudinaria movilización del pueblo, obreros y sindicatos en la Plaza de Mayo en Buenos Aires a favor de la liberación de Juan Domingo Perón que en 1945 era destituido de Ministro y de la Vice Presidencia de Gobierno por el sector militar y enviado al exilio en la isla de Martín García.

Recordando esta fecha traemos a memoria la historia de Eva Perón, inolvidable personaje latinoamericano de los años ’40-’50 que aún vive y despierta admiración en la conciencia del pueblo argentino y de otros países.

Eva María Duarte, conocida como Eva Perón o más familiarmente como Evita Perón, nace el 7 de mayo de 1919 en el área rural de Los Toldos, en la estancia “La Unión”, terreno vinculado a la actividad agro-ganadera (trigo, maiz y ganado vacuno) de propiedad del Sr. Juan Duarte. Por entonces Los Toldos era un pequeño asentamiento rural de unos 3000 habitantes a unos 330 km al oeste de Buenos Aires. Hija “natural” de Juan Duarte y Juana Ibarguren, la pareja tuvo un total de cinco hijos, 4 niñas y 1 varón, Eva siendo la más pequeña.

El Sr. Duarte – apodado el “vasco”, posiblemente por sus antepasados vascos-franceses – era un político de la ciudad de Chivilcoy donde mantenía su familia legal con esposa y varios hijos. Los cinco hijos que tuvo con doña Ibarguren, sin embargo, conformaban su familia “ilegítima”, lo cual era costumbre generalizada entre personas influyentes y adinerados terratenientes.

En enero de 1926 el Sr. Duarte fallece en un accidente automovilístico, la familia de Eva queda desamparada y debe abandonar la estancia. Son años duros para la Sra Ibarguren: la ley argentina considera a sus hijos como “ilegítimos” o “adulterinos” y hace constar este hecho en la misma partida de nacimiento de los niños. Veinte años más tarde, cuando Eva llega a ser primera dama se encargará de impulsar leyes anti-discriminatorias y poner fin a situaciones de embarazo social y legal, muy a pesar de la resistencia de sectores conservadores como las fuerzas armadas, la iglesia, etc. Su mismo esposo, el Presidente Perón, también era hijo “natural”. En 1954, dos años después de la muerte de Evita, el gobierno peronista logró sancionar una ley que eliminaba términos discriminatorios como hijos “naturales”, “adulterinos” “sacrílegos” “mánceres”, etc. aunque mantenía la distinción entre hijos de matrimonio y extramatrimoniales.

Para asistir al velatorio del Sr. Duarte la Sra Ibarguren y sus cinco hijos viajan a Chivilcoy pero la familia legal arma un escándalo y les impiden entrar. Por mediación de un pariente del defunto, a los Duarte-Ibarguren se les permite acompañar el cortejo fúnebre hasta el cementerio y asistir al entierro. Estas escenas y humillaciones quedarán por siempre grabadas en el alma sensible de Eva como evidencian el musical y la película “Evita” realizados en los años ’70 y ’90, respectivamente.

En su autobiografía “La razón de mi vida”, publicada en 1951, Eva recordará estas amargas vivencias: “Para explicar mi vida de hoy, es decir lo que hago, de acuerdo con lo que mi alma siente, tuve que ir a buscar, en mis primeros años, los primeros sentimientos… He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia. Desde que yo me acuerdo cada injusticia me hace doler el alma como si me clavase algo en ella. De cada edad guardo el recuerdo de alguna injusticia que me sublevó desgarrándome íntimamente.”

Económicamente desprotegidos, la Sra Ibarguren se muda con los 5 niños en una pequeña casa de dos ambientes en Los Toldos (hoy Museo) en la cual inició a trabajar como costurera. En 1927 Eva entra en la escuela primaria y academicamente tiene dificultades con el estudio debiendo repetir el segundo grado con 10 años. Sin embargo, ella demuestra talento dramático, para el baile, etc.

A la escritora Aurora Venturini su madre le comparte lo siguiente: “Me contaba doña Juana, su mamá, que se escapaba de la escuela y se iba a pasar las tardes con los indios que quedaban en Los Toldos, les organizaba quermeses y rifas, bailaba folclore con ellos.”

A medida que su economía crecía, la familia fue mudándose a casas mejores. Para cuando se trasladaron a la ciudad de Junín fue aflorando en Eva su vocación artística. Las matemáticas no le gustaban pero Eva se destacaba por la declamación de poesías y la actuación y participaba en cuanto espectáculo escolar se organizaba.

Délfida Ruiz de Gentile, su maestra de música, relata: “A Eva le gustaba recitar. En aquel entonces, don Primo Arini tenía una casa de música y como no había radio en el pueblo, colocaba un parlante en la puerta frente a su negocio. Una vez por semana, de 19 a 20 horas, invitaba a desfilar a los valores locales para animar el programa ‘La hora selecta’. Eva recitaba poemas.”

Allí por vez primera participó en una obra de teatro y actuó en otra obra para recaudar fondos para una biblioteca escolar. El día de la muerte del ex presidente Yrigoyen – que había sido derrocado tres años antes por un golpe de estado – Eva fue la única de su clase que llegó a la escuela con un moño negro sobre su uniforme. En ese periodo también empezó a hablar por micrófono, fijándose como su propia voz se amplificada por los altoparlantes. Por entonces Eva empezó a soñar con ser actriz y mudarse a la capital.

Su maestra Palmira Repetti recuerda que Eva tendría unos 14 años: “Era una jovencita inquieta, resuelta, inteligente. Tenía fama de excelente compañera. Tenía intuición artística. En esa época no era muy común que una muchachita provinciana decidiera ir a conquistar la capital. … Comprendí con los años que la seguridad de Eva era natural. Recuerdo que ella se inclinaba por la literatura y la declamación. Se me escapaba de clase cuantas veces podía para recitar delante de los alumnos de otro grados. Con sus lindos modos se compraba a las maestras y obtenía permiso para actuar frente a otros chicos.”

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Primera foto de Eva Duarte como actriz (1936), y afiliación a la Asociación Argentina de Actores (1939)

En enero de 1935 Eva llega a Buenos Aires acompañada de su madre. En cierto modo Eva hace parte de ese proceso migratorio que afecta a los habitantes del campo argentino y que, luego de la profunda crisis del ’29, buscan mejores oportunidades de mejor vida en las urbes. Al poco tiempo Eva consigue un papel secundario en la compañia teatral de Eva Franco, una de las mejores de la época; sin embargo, el camino no será fácil. En los siguientes años Eva conocerá escaseces, hambre y humillaciones de todo tipo. Deberá acomodarse en pensiones baratas y logrará trabajar solo de manera intermitente. Su hermano Juan, que le había precedido en la capital, le es de gran apoyo durante este tiempo.

En 1936, por cuatro meses recorre las ciudades de Rosario, Mendoza y Córdoba con la Compañia Argentina de Comedias Cómicas. El diario “La Capital” de Rosario le menciona como “joven actriz que ha logrado destacarse” en la temporada teatral.

Pierina Dealessi, importante empresaria teatral, recuerda que conoció a Eva en 1937: “Se presentó timidamente, quería dedicarse al teatro. … la probé y me pareció buena. Su figura era monísima. La chica se llevaba bien con todos. Tomaba mate con sus compañeras. Ella vivía en pensiones, era muy pobre, muy humilde. Yo la veía tan delgadita que le decía ¡¡Tenés que cuidarte, comer mucho, toma mucho mate que eso te hace muy bien!’. Y yo le ponía leche al mate.”

Gradualmente, Eva fue logrando partes en películas como actriz secundaria y como modelo en algunas revistas de espectáculos; sin embargo, comenzó una carrera exitosa como locutora y actriz de radioteatro. En 1937 hizo un optimo papel por Radio Belgrano en la obra “Oro Blanco” que trataba la vida cotidiana de los trabajadores del algodón en el norteño y cálido Chaco. Al año siguiente Eva logra encabezar el elenco de la Compañia de Teatro del Aire que trasmite por la famosa Radio Mitre; al mismo tiempo comienza a actuar asiduamente en películas. La Compañia Candilejas también la contrata para trabajar por Radio El Mundo.

En agosto Eva es una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), primer sindicato de los trabajadores radiales y del cual, además, es elegida presidenta. En septiembre 1943 Radio Belgrano la contrata por cinco años para emitir el radioteatro “Grandes mujeres de todos los tiempos” en el cual se dramatizan las vidas de mujeres celebres. Colabora con el libretista Muñoz Azpir quien, más tarde, le redactará sus discursos políticos. Con toda esta actividad de películas y radioteatro Eva Duarte por fin alcanza una situación económica estable y cómoda, deja atrás las humildes pensiones y escaseces y se compra su proprio apartamento frente a los mismos estudios de Radio Belgrano en el exclusivo barrio de Recoleta.

El primer encuentro entre Eva Duarte y Juan Domingo Perón ocurre en el Luna Park en enero 1944. Perón, ex coronel militar y al frente del Departamento del Trabajo, viene impulsando nuevas reformas laborales como convenios colectivos, estatuto del peón del campo, jubilaciones, etc. y va ganándose un cierto apoyo popular. El 16 de enero de 1944 ocurre un terrible terremoto en San Juan, en el oeste argentino. El temblor es de 7.4 grados, causa mucha destrucción y cerca de 5000 victimas. Perón organiza una manifestación multitudinaria en el Luna Park a favor de la población sanjuanina.

Todo el mundo participa, incluyendo el mundo artístico. Perón relata su encuentro de esta manera: “Eva entró en mi vida como el destino. Fue un trágico terremoto que sacudió la provincia de San Juan, en la cordillera, y destruyó casi enteramente la ciudad, el que me hizo encontrar mi mujer. En aquella época yo era ministro de Trabajo y Asistencia Social. La tragedia de San Juan fue una calamidad nacional Para socorrer a la población movilicé al país entero; llamé a hombres y mujeres a fin de que todos tendiesen la mano a aquella pobre gente de aquella provincia remota. Entre los tantos que en aquellos días pasaron por mi despacho, había una joven dama de aspecto frágil, pero de voz resuelta, con los cabellos rubios y largos cayéndoles a la espalda, los ojos encendidos como por la fiebre. Dijo llamarse Eva Duarte, ser una actriz de teatro y de la radio y querer concurrir, a toda costa, a la obra de socorro para la infeliz población de San Juan.”

Fue un flechazo a primera vista porque al mes siguiente la pareja ya compartían sus vidas en Recoleta, en pisos aledaños. Perón tenía 48 años y era viudo desde 1938, Eva tenía 24 años. A partir de este encuentro Eva empieza a dedicar más tiempo a las causas sociales; es decir, sigue con su trabajo de cine y radioteatro pero difundiendo también el contenido socio-laboral logrado por la Secretaría de Trabajo que lidera Perón.

El 1945 ve el agudizarse de la confrontación entre el peronismo, con sus reclamaciones sociales, y el anti-peronismo que se organiza alrededor del embajador americano Braden, de las cámaras empresariales y de la oligarquía financiera-económica. En septiembre Eva está rodando como protagonista la película “La pródiga” cuando, el 8 de octubre, el general Ávalos lleva a cabo un golpe de estado que fuerza la dimisión de Perón y su detención. La inmediata movilización obrera logra su liberación y la convocación de nuevas elecciones; sin embargo, Perón es detenido de nuevo y el 12 de octubre zarpa exiliado hacia la isla Martín García, en el medio del Río de la Plata.

En una carta dirigida a su amigo el coronel Mercante, Perón escribe: “Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo”.

El 17 de octubre una multitudinaria manifestación obrera se concentra en la Plaza de Mayo frente a la Casa de Gobierno. Entre 300.000 y 500.000 personas se congregan para clamar la liberación de Perón. Hay quienes ven un papel importante de Eva Duarte en dicha movilización; sin embargo, como indican otras fuentes, es más probable que ella estuviera en Junín, apartada de todo el cáos político y junto a su madre. De hecho, parece ser que la novia y secretaria del coronel Mercante, una tal Isabel Ernst, fue quien desempeño un papel decisivo en la organización de los activistas y dirigentes del sindicato de la CGT que constituyeron la multitudinaria protesta.

En todo caso, el resultado es que Perón sale liberado y cinco días después, el 22 de octubre, la pareja contrae nupcias civiles en Junín. Un mes y medio más tarde, el 10 de diciembre, en la Iglesia de San Francisco – orden religioso especialmente apreciado por Eva – la pareja se casa por rito católico en la ciudad de La Plata.

De aquí parte la exitosa carrera de esta singular pareja que inmediatamente se concentra en hacer campaña electoral para las elecciones de febrero de 1946. Eva acompaña Perón en todas sus giras y reuniones y es algo novedoso porque hasta entonces las esposas de los políticos siempre quedaban al margen de tales actividades. De hecho, en los años ’40 las mujeres aún no tenían derecho de voto, tanto en Argentina como en muchos otros países del mundo. Perón se posicionó en contra de esta visión conservadora y machista y, a partir de su esposa, auguró y permitió una mayor participación femenina en la vida política de la nación; tanto es así, que ya en los años ’50 Argentina tenía un número considerable de mujeres en el Congreso.

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Con Juan Domingo Perón y Retrato oficial de la pareja

A pesar de la resistencia de los sectores conservadores, de amenazas de muerte y de fuertes interferencias y presiones internacionales, Perón gana las elecciones presidenciales del 24 febrero 1946 con un 53% de los votos – elecciones que además todo el mundo unánimemente define como “limpias” – y el 4 de junio se inaugura oficialmente su presidencia que durará hasta junio del ’52.

En estos 6 años se destaca la formación de un Estado de Bienestar como nunca antes concebido. Por esos años Argentina es una nación rica: da empleo a muchos europeos que emigran de una Europa azotada por la guerra; produce de sobra grano, carne, etc. cuando muchos otros países escasean de todo. El peronismo desea re-distribuir la riqueza nacional a favor de los sectores sociales más débiles y la “Fundación Eva Perón” se esmera en realizar objetivos concretos como hospitales, policlínicos, escuelas, hogares para ancianos y madres solteras, torneos deportivos para niños y jovenes, etc.

Eva Perón ya es “Evita” para el pueblo argentino, que le ve como a su propia madre espiritual; ella también se coloca en primer plano a nivel internacional y en 1947 sale de gira hacia Europa. España le invita oficialmente, allí quedará 18 días conociendo de primera mano el elitismo franquista, la condición de las clases obreras, la injusticias contra la resistencia política, etc. Franco se encuentra aislado y Perón, por medio de Evita, le concede un crédito millonario para comprar trigo, maiz, carne, etc.

Luego visita a Italia y el Vaticano (20 días), Portugal (3 días), Francia (12 días), Suiza (6 días). Una posible visita al Reino Unido queda descartada: la familia real inglesa se encuentra de vacaciones en Escocia y como que prefiere mantenerse distante de la revolucionaria dama argentina. Finalmente, en agosto Eva regresa via Brasil (3 días) y Uruguay (2 días). La gira será conocida por el nombre de “Gira del Arco Iris”, o sea gira de la paz, dado que cierta prensa sospecha de las verdaderas intenciones del gobierno peronista.

El 9 de septiembre de 1947 es otra fecha histórica: el Congreso argentino sanciona la ley 13.010 que establece la igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres y el sufragio universal para las mujeres argentinas que podrán ejercer su voto a partir de finales de 1951.

En un discurso público Eva Perón dice: “La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados.”

Poniendo en movimiento el mundo femenino Eva Perón logra fundar el Partido Peronista Femenino (PPF).

Es un partido conformado exclusivamente por mujeres y estructurado desde los barrios, pueblos y sindicatos. El PPF canaliza la militancia femenina no solo para votar sino para votar a mujeres; por ende, las Diputadas y Senadoras que logran entrar en el Congreso argentino. Este es un avance histórico, algo que pocos otros países comparten.

Cuando en 1948 se funda el estado de Israel, el gobierno peronista fue el primero de Latinoamérica en establecer acuerdos comerciales con Israel enviando, además, ayuda en términos de ropa, medicamentos, etc. por vía marítima al puerto de Haifa. En abril de 1951 la Ministra de Trabajo israelí Golda Meir visitó la Argentina agradeciendo personalmente la ayuda humanitaria recibida por medio de la Fundación Eva Perón.

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Golda Meir visita Eva Perón y Obra Social de Eva Perón

En octubre de 1951 Eva Perón publica su autobiografía “La Razón de mi Vida”. En previsión de las elecciones presidenciales para el periodo 1952-58, La CGT la postula como candidata a la vice-presidencia pero Eva siempre es reacia a tener un cargo oficial y, además, las Fuerzas Armadas se oponen a esta propuesta. Evita encarna la línea más radical del peronismo, la que reivindica sensibilidad humana además de leyes, infraestructuras y aportes económicos para las clases desamparadas.

Su lúcido enfoque es evidente en este extracto autobiográfico: “Muchas obras han sido construidas con criterios de ricos… y el rico, cuando piensa para el pobre, piensa en pobre. Otras, han sido hechas con criterio de Estado, y el Estado solo construye burocráticamente, es decir con frialdad en la que “el gran ausente es el amor”.

A estas alturas la primera dama ya es también consciente de su grave enfermedad: al igual que la primera esposa de Perón, padece cáncer uterino. Probablemente intuye que sus días están contados y prefiere no causar innecesaria crispación política; mejor dedicar sus menguantes energías a su obra social. El 11 de noviembre de 1951 vota por primera vez para las presidenciales; luego, desde el balcón de la bella Casa Rosada, frente a la Plaza de Mayo, agradece la propuesta de la CGT pero no acepta.

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Eva Perón hospitalizada, vota por primera vez en 1951 – Perón sostiene físicamente a Evita en su último discurso público

En noviembre 1951 el famoso oncólogo americano George Pack opera a Eva Perón en el Hospital Policlínico “Presidente Perón” y, en los meses a seguir, ella será sometida a varias sesiones de radioterapia. Eva Perón muere el 26 de julio de 1952 con 33 años, el velatorio perdura por 15 días.

En una carta a un amigo, el Dr. Pack escribe“No conozco a nadie que en tan poco tiempo haya hecho tanto por su país; esto es lo que me duele realmente, por lo mucho que habría significado para ella haber tenido una oportunidad de continuar indefinidamente. Creo que, históricamente, estará a la par de Juana de Arco.”

El gobierno peronista será derrocado tres años más tarde por un golpe militar y para evitar el peregrinaje del pueblo a la tumba de Evita los militares trasladan el cadáver a un cementerio en Milán, Italia, y más tarde a Madrid, España. En 1974 el gobierno presidido por Isabelita Perón, tercera esposa y ya viuda de Perón, organizará el retorno del cuerpo de Eva Perón a su tierra natal colocándolo definitivamente en la bóveda de la familia Duarte en el Cementerio de Recoleta, donde se puede visitar actualmente.

Concluyendo, proponemos estas líneas de la poetisa argentina María Elena Walsh, de su poema “Eva”:

Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.

Niña de campo, pobre, humilde, traviesa, alegre, soñadora, locutora de radio, modelo, actriz, enamorada esposa del Presidente Juan Domingo Perón, mujer apasionada, conferencista, política, activista, compañera, victima de cáncer, madre espiritual de Argentina, leyenda… esto y más fue Evita.

Por: Nereyda Guerrero De Manderioli
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