Quién no ha tenido un accidente casero, en el que por descuido o azar haya resultado con quemaduras en el cuerpo producto del derramamiento de algún líquido caliente, ya sea el café o el aceite de cocina. En esos casos, muchas personas intentan dar solución al problema con medidas que en ocasiones resulta peor que la enfermedad.

Para evitar esa situación, el dermatólogo, Álvaro Tovar, especialista del Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta, hizo unas importantes recomendaciones para tratar las quemaduras en el hogar, independientemente si el afectado es un niño o un adulto.

“Realmente los tratamientos son similares, pero en los niños las quemaduras son más peligrosas porque la superficie corporal comprometida puede ser de mayor porcentaje en los niños. Entonces, es importante que no creamos en mitos; por ejemplo, aplicar café, colocar tomates, aplicar sábila. La sábila, por ejemplo, piensan las personas que los cristales son refrescantes, pero a veces se presentan alergias”, sostuvo Tovar.

A pesar del dolor y el ardor que generen las quemaduras lo recomendable es aplicar agua en la zona afectada, evitando acudir a remedios caseros y trasladarse al centro médico más cercano para que un especialista valore la herida.

“Se debe aplicar abundante agua; si la quemadura es en una pierna se puede aplicar agua incluso sobre el vestido para que la temperatura no siga produciendo más daño. Se hace un lavado y se lleva al niño a que sea revisado en urgencias”, explicó.

Las quemaduras caseras normalmente se enmarcan como de primer grado, porque sólo afecta la capa externa de la piel. Pero en casos más graves pueden ser de segundo o tercer grado, es decir que afectan capas subyacentes de la piel.

“Tradicionalmente las quemaduras se han dividido en quemaduras de primer grado, que son las quemaduras solares que afectan solo la epidermis; y quemaduras de segundo grado que afectan las dermis más profundas; y las quemaduras de tercer grado que son mucho más profundas”, manifestó el dermatólogo.

Una quemadura mal tratada puede dejar secuelas imborrables como cicatrices, discapacidad o deformaciones, por eso es importante que el tratamiento sea oportuno, comprendiendo que la cura de las heridas depende de las causas, qué tan profunda son y qué grande es el área del cuerpo afectada.