La isla italiana de Cerdeña durante mucho tiempo ha sido destino turístico, gracias a sus kilómetros de playas y su dorada arena. Si visitas Cerdeña te enamoraras de ese hermoso lugar y seguramente no querrás y si lo haces desearas llevarte una parte de la isla, pero si se trata de robar un poco de la arena, será mejor que lo pienses dos veces.

Se conoce qué hace pocos días, un turista nacido en Nápoles y residente de Gran Bretaña fue multado con más de $1.000 dólares cuando las autoridades se dieron cuenta que había robado arena de una playa cercana a la ciudad norteña de Olbia, según el diario local L’Unione, Sarda. Desde entonces se les avisa a todos los turistas que visiten la isla, que podrían ser multados con sumas que van desde los $580 dólares a $3.482 dólares si son descubiertos llevando con ellos arena, piedras o conchas de las playas de Cerdeña.

Puede que los turistas no se den cuenta de la gravedad de su delito cuando llenan una botella o bolsa de plástico con arena para rellenarlas y llevárselas a casa. Pero en los últimos años, las autoridades de Cerdeña han tomado medidas fuertes para contrarrestar el robo de arena e insisten en las consecuencias de hacerlo.

Las personas que roban arena suelen ser detectadas en los aeropuertos, donde los funcionarios de aduanas tienen acceso a las maletas donde pueden ser halladas, incluso la arena puede identificarse en los controles de escáner de los aeropuertos.

Un grupo de inspectores de seguridad de los aeropuertos en Cerdeña crearon a través de Facebook una página local llamada, “Sardegna Rubata e Depredata” –traducida como “Cerdeña, robada y depredada”– la cual tiene como propósito promover una campaña contra estos hurtos en las playas de Cerdeña. “El propósito de la página es crear conciencia pública sobre este problema”, le dijo uno de los administradores de la página a CNN Travel. El administrador destaca su preocupación por los efectos que produce el exceso de turismo en la isla. “Durante los últimos 20 años de actividad, hemos confiscado toneladas de material, cada año nos ocupamos de devolver todo a los lugares de origen al final de la temporada de verano”.

Las playas tienen anuncios claros que advierten que no se tolerará esta conducta.