El 27 de este mes se realizarán los comicios para elegir al presidente de Colombia, decisión que tomarán los ciudadanos después de una extensa campaña en la cual se han presentado todo tipo de propuestas, muchas de ellas inverosímiles, como ver a comprometidos “enmermelados” protegidos por las maquinarias de los partidos como Iván Duque, Germán Vargas Lleras y Humberto de La Calle, apropiándose de la bandera contra la corrupción, cuando han sido ellos, con sus partidos, los que han llevado al país al estado de postración en que se encuentra. Todos han sido partícipes de los gobiernos que han profundizado el modelo económico neoliberal que en los últimos treinta años ha entregado nuestras riquezas a las multinacionales. Esta trilogía tiene la misión de engañar según la máxima de: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, tal como lo expresa el gatopardismo. Ellos representan los claros intereses de todo el potentado, a los que les va muy bien con el modelo, así millones de colombianos vivan en la miseria y la pobreza, a consecuencia de un aparato productivo arrasado, la falta de generación de empleo digno y la restricción a la satisfacción de sus necesidades básicas y derechos fundamentales.

Ante el panorama planteado por los candidatos anteriores, una gran franja de colombianos busca la disyuntiva entre Gustavo Petro y Sergio Fajardo, quienes fueron alcaldes de ciudades como Bogotá y Medellín, respectivamente, siendo más destacado como administrador Fajardo, que además, como gobernador de Antioquia demostró su gran capacidad. Sin rayar en el mesianismo ni en el caudillismo, Fajardo ha venido forjando una gran campaña, de la mano de la Coalición Colombia, que es una alianza de los partidos Alianza Verde y el Polo Democrático Alternativo con el Movimiento Ciudadano, con gran repunte en las encuestas y el favoritismo de la población, amén que no ha tenido los inmensos recursos económicos de los que han dispuesto otros candidatos como Petro, con más de $12 mil millones, Vargas Lleras, con $10 mil millones o Iván Duque, con $9.800 millones, y mucho menos tiene el aval de los medios de comunicación pertenecientes a los grupos económicos, con lo que cae el argumento de que era el candidato del Grupo Empresarial Antioqueño. El rigor de su programa y la forma amena, serena y amigable como lo explica, ha puesto a los colombianos a discutir los temas de campaña, siendo trascendentales su lucha contra la corrupción y su apoyo a la educación, con lo que busca darle al país un gran salto hacia adelante en el desarrollo tecnológico y científico de la nación, acompañado de un cambio en el modelo económico y la respectiva generación de empleo.

La Coalición Colombia es una alianza de largo aliento donde pueden converger todos los colombianos que quieran transformar a nuestro país, que se extenderá más allá de las elecciones del próximo domingo, que de seguro llevará a Fajardo a la segunda vuelta y, según todas las encuestas, de lograrlo, Fajardo le ganará a cualquiera de los candidatos que enfrente en esa instancia. Por eso es trascendental para nuestro país dar este paso, sin mesianismo, sin populismo, pensando solo en la recuperación, paso a paso, de todo lo que hemos perdido los colombianos en los últimos 30 años de neoliberalismo. ¡Con la Fuerza de la Esperanza: Fajardo; se puede, se puede!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias


Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente