¿Feminismo o inmoralidad?

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Las feministas de “mente abierta” piensan que la Iglesia no debe recomendar o meterse en el tema de decir, cómo es que las mujeres deben de vestir. Lastimosamente, las representantes de tales grupos desconocen o quieren desconocer de forma desafiante la moral bíblica, que hace una serie de advertencias a las personas que visten indecentemente, además la Biblia en su contexto integral siempre hace un llamado a las personas a buscar la santidad.

San Pablo en 1º Corintios 12.21-26, con un profundo sentido moral, teológico y literal a la vez expresó: “El ojo no puede decirle a la mano: ‘No te necesito’; ni la cabeza puede decirles a los pies; ‘No te necesito`. Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los que más se necesitan; y los miembros del cuerpo que menos estimamos, son los que vestimos con más cuidado. Y los miembros que consideramos menos presentables son los que tratamos con más modestia, lo cual no es necesario hacer con los miembros más presentables. Dios arregló el cuerpo de tal manera que los miembros menos estimados reciban más honor, para que no haya desunión del cuerpo, sino que cada miembro del cuerpo se preocupe por los otros. Si un miembro del cuerpo sufre. Todos los demás sufren también; y si un miembro recibe atención especial, todos los demás comparten su alegría”.

En cuanto a la autoridad moral que tiene el Magisterio de la Iglesia, el Catecismo Universal en el numeral 2032 de manera contundente expresa: “La Iglesia columna y fundamento de la verdad (cf. 1 Tim 3,15), recibió de los apóstoles este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad que os salva (cf. Documento del Vaticano II Lumen Gentium 17). Compete siempre y en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social, así como dar su juicio sobre cualesquiera asuntos humanos, en la medida en que los exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la salvación de las almas (cf. Codex Iuiris Canonici 747,2)”.

Por otra parte cuando las mujeres visten muy sexi, se transforman en instrumentos de provocación a los varones, de allí que muchos no reprimen sus impulsos y les lanzan, piropos obscenos o simplemente las tocan en sus partes íntimas. Retomando la moral bíblica y cristiana (que nunca fenece), la Santa Palabra nos recuerda que, el que sea objeto de escándalo ante los más pequeños (inocentes) mejor le valiese atarse una soga al cuello y echarse al mar, o si la mano o el ojo son objeto de pecado en sentido figurado es mejor cortárselo. (cf. Mt. 18.6-7,21; Mc 9.42).

Dicho de otra manera, las personas que visten escandalosamente o se exhiben en ropas sensuales o simplemente se desnudan para el servicio de calendarios eróticos, películas porno y pasarelas sexis, acarrean a los demás a hundirse en un mundo lleno de pasiones desordenadas.

En el Eclesiástico 42.12 se dice respecto a la mujer: “Que no muestre su belleza a cualquier hombre (…)” Porque de la ropa sale la polilla, y de la mujer sale la maldad de la mujer”. Sin embargo, los grupos de mujeres libertinas a menudo dicen que el contexto bíblico es machista o misógino, aunque quienes defienden la inmoralidad es por la sencilla razón de que no tienen buenos valores.

Pero todavía hay algo que se debe mencionar antes de concluir este breve comentario y es en cuanto a lo que dice el libro de Eclesiástico 15.16-17: “Delante de ti tienes fuego y agua; escoge lo que quieras. Delante de cada uno están la vida y la muerte; y cada uno recibirá lo que elija”.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos