Solo ahora, en 2018, los investigadores han demostrado con éxito que las “partículas” hipotéticas que Franz Preisach propuso en 1935 existen realmente.

Hace ocho décadas los físicos estimaron que debían existir unas partículas responsables del ferromagnetismo, las cuales están presentes en los materiales que no producen su propio campo magnético. Por fin, después de tanto tiempo, este mes de octubre dos grupos de científicos universitarios han podido confirmar la predicción y detectar cuáles son y cómo son estas partículas.

Se trata de unas hileras de moléculas de dimensiones ‘nano’ que actúan como partículas independientes en multitud. Los especialistas ya tenían un término para designarlas: son los largamente buscados histerones, afirma una nota publicada el 23 de octubre en el sitio web de la Universidad de Linkoping (Suecia).

De esta manera, los investigadores suecos, en colaboración con colegas de la Universidad de Eindhoven (Países Bajos), pudieron confirmar la vieja hipótesis e identificar histerones en dos materiales diferentes al analizar la manera en que ambos se estructuraban siguiendo las leyes de la ferroelectricidad.

El sitio web Science Alert ha dedicado este 28 de octubre un artículo al descubrimiento. Su autor, Mike McRae, estima que, además de resolver un prolongado misterio, el descubrimiento podría tener repercusiones tecnológicas. En concreto, podría “desbloquear el poder de los ferroeléctricos” y propiciar un avance en la tecnología de almacenamiento de datos, ofreciendo más capacidad a nuestros dispositivos.

La fuerza que hace girar los histerones

En imanes como los que tienen las brújulas consideramos que hay polos norte y sur, explica el periodista. Si hablamos de materiales ferroeléctricos, vemos polos positivos y negativos. Estos dipolos suelen estar dispuestos al azar, apuntando en todas direcciones, razón por la cual los clavos de hierro no se pegan en un paquete igual que sucede en una caja de imanes.

Pero cuando la coerción de un campo eléctrico o magnético es lo suficientemente fuerte, esos polos individuales se polarizan juntos y trabajan en conjunto para construir un campo cohesivo propio. La gran pregunta, dice Science Alert, es ¿qué significa ‘lo suficientemente fuerte’? Lograr que los dipolos giren y se reordenen depende de las fuerzas que los mantienen en su lugar: un efecto denominado histéresis.