Este lunes 11 de noviembre de 2019, se conmemoran 208 años de la Independencia de Cartagena de Indias. Porque el 11 de noviembre de 1811, desde muy temprano, una gran multitud se dirigió al lugar de sesiones de la Junta de Gobierno de Cartagena, después de asaltar la Sala de Armas en la Plaza de la Aduana, para presionar la realización de la Declaratoria de Independencia Absoluta del Denigrante Yugo Español. La muchedumbre armada y apoyada por el batallón patriota, Lanceros de Getsemaní. Al frente del cual estaba el líder cubano, Pedro Romero, en medio de amenazas y gritos, terminó frente a la Gobernación, a la espera de una decisión. La sesión de la Junta avanzó en medio de recriminaciones por parte de los bandos en disputa. La tardanza llevó al gentío a entrar en la Sala, agraviando de palabra, a quienes se oponían a la Declaratoria de Independencia Absoluta de España.

La presión del pueblo cartagenero obligó a la aprobación de Independencia, junto con otras decisiones, como el destierro de los implicados en actos contrarrevolucionarios y la convocatoria de una Convención Constituyente para los primeros días del siguiente año. Pero fue la Declaratoria de Independencia, dada por el comisionado Muñoz, la que llamó la atención del pueblo. Especialmente con la publicación del Acta y la Lectura de un Bando, en el que se promulgaba la decisión de separarse para siempre del oprobioso yugo español, y de «derramar hasta la última gota de sangre, antes que faltar a tan sagrado compromiso”. Este aspecto, proporcionó al 11 de noviembre de 1811 un significado inédito en la historia de Colombia. Pero, al mismo tiempo, se transformó en un acontecimiento diferente a la independencia de otras ciudades. No por la participación popular, pues esta también se dio en Santa Fe, Cali, Socorro, Mongós y Tunja, sino porque en Cartagena de Indias, fue el mismísimo pueblo el actor principal y el que le imprimió el sello radical al trascendental acontecimiento de Independencia Absoluta.

Entre los signatarios de la Constitución del Estado de Cartagena, de 1812, aparecen dirigentes populares como Pedro Romero y Cecilio Rojas. Otro artesano, Pedro Medrano, terminó siendo miembro del Colegio Electoral, que reformó la Constitución en 1814, en medio de unas sesiones igual de acaloradas a las de 1811. Infortunadamente, con la denominada reconquista española de Pablo Morillo, impusieron un sitio terrorífico y espantoso, que demoró 105 días, en el año 1815, llamado “Régimen del Terror”. Amenazando, fusilando a muchos y sumiendo a la población en la hambruna. Pero lo peor e inexcusable, es que todavía sigamos siendo colonia de España. Nuestros gobernantes continúan rindiéndole pleitesía, indicativo que les ha faltado decisión y grandeza. No han tomado la inaplazable decisión de liberar definitivamente a Cartagena del yugo que imponen las multinacionales. Especialmente Aguas de Cartagena, Electricaribe, sector Bancario, monopolio de Almacenes de Cadena, etc. Y de lo que también urge liberarse Cartagena, es del flagelo de la corrupción, politiquería, pobreza, inseguridad, desigualdad, discriminación, malos y caros servicios públicos domiciliarios, insuficiente Inversión e injusticia social, etc.

Importantísimo fortalecer las festividades de independencia, enfatizar en el mejoramiento del buen comportamiento de la gente, el arte, la cultura y el sano disfrute de las mismas. Que arrojen recursos financieros para que sigan creciendo y sean autosostenibles. Reconocer el empeño del Alcalde Pedrito Pereira y del Director del IPCC, Iván Sanes. Sería muy significativo que nuestras Fuerzas Vivas, lideradas por el Alcalde Distrital Electo, William Jorge Dau Chamatt, en Equipo con las Organizaciones Sociales, la Academia Gremios, Concejales, Ediles, Gobernador, Diputados y los Congresistas coherentes y consecuentes; apoyados por un sólido y cohesionado Movimiento Popular; presenten un Proyecto de Ley reformando la Constitución, que conduzca a reconocer que fue en Cartagena de Indias, donde se dio el día 11 de noviembre de 1811, la verdadera Independencia Nacional de la corona española. Y no en Bogotá D. C, el día 20 de julio de 1810. Que Dios se apiade de nuestra querida ciudad e ilumine al nuevo Alcalde, para que implemente los proyectos y verdaderas políticas públicas que sirvan para redefinirla y enrumbarla hacia el desarrollo sostenible. Porque los cartageneros no solo debemos tener pasado, sino también buen presente y futuro.

Por: Benjamín Maza Buelvas
Benjamín Maza Buelvas.