Fidel Castro cumple 90 años

El ex presidente cubano, que marcó la historia de América Latina en el siglo XX, "celebra" su aniversario ante una Cuba diferente a la que lideró por 47 años.

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Venerado, odiado, influyente, enemigo implacable, gran seductor, sobreviviente. Fidel Castro cumple este sábado 90 años. Y en Cuba hay fiesta. Desde hace meses que en la isla se festeja el aniversario del líder. Se le compuso una sinfonía, una página web, se inauguraron lugares de interés histórico e incluso se hizo una peregrinación en bicicleta hasta su pueblo natal.

“Fidel entre nosotros” es el lema que se puede ver en carteles por las calles de Cuba.

Hace diez años, Fidel “festejaba” de otra manera. En su lecho de enfermo, sosteniendo un diario del día para demostrara que estaba vivo, dos semanas después de haber dejado sorpresivamente la presidencia. Pero la enfermedad que lo aquejaba entonces no pudo con él, como tampoco pudieron todos los intentos por aniquilarlo.

Para la CIA, Fidel se convirtió en una obsesión, en ese líder inmortal que esquivaba habanos explosivos, batidos envenenados o una “mata hari” enamorada. Nada pudo acabar con Castro, el líder de la revolución cubana, que burló más de 600 complots homicidas.

Fidel fue por décadas el azote del “imperialismo yanqui”. Se convirtió desde los preámbulos de la Revolución que triunfó en 1959, en un hueso duro para EE.UU y la principal amenaza a sus intereses en América Latina, donde el líder cubano apoyó movimientos de izquierda y guerrillas de inspiración comunista en las trincheras de la Guerra Fría.

Incluso de antes de 1959, durante el levantamiento en Sierra Maestra, datan los primeros intentos de la CIA por acabar con un “barbudo” Castro. Un listado que incluye al menos 638 atentados entre 1958 y 2000 de los que los servicios secretos cubanos tuvieron constancia, 167 de los cuales estaban en avanzada fase de ejecución en el momento de ser desmantelados.

Luego de una enfermedad casi se lo lleva a sus 80 años, Fidel se convirtió en la década siguiente en un testigo privilegiado de hechos impensables mientras él gobernaba y que fueron promovidos por su hermano Raúl, ahora presidente.

Castro cumplirá el sábado 90 años en un país que implementa una modesta apertura a la iniciativa privada, políticas de descentralización y el acercamiento a su archienemigo de décadas, Estados Unidos. Y aunque muchos aspectos económicos y sociales no cambiaron, la Cuba de hoy es bastante diferente a la que él lideró por 47 años.

Uno de los rasgos más destacables de Fidel será su nacionalismo, que lo llevó a desafiar a su poderoso vecino del norte, defender a los países subdesarrollados y a buscar construir una sociedad más justa con seguridad social, educación y salud para las mayorías.

Sus críticos, sin embargo, ven a Fidel Castro como el símbolo del empobrecimiento de la infraestructura o la productividad del trabajo, el escaso consumo en la isla o del ascenso de las políticas de izquierda en el continente.

Hasta ahora las autoridades no tienen previsto realizar algún acto oficial de homenaje por sus 90 años. Sin embargo, se esperan más actividades en honor a la fecha, como presentaciones de libros o galas de ballet que fueron anunciadas con expresas dedicatorias para el ex presidente, a la par de eventos como la terminación de viviendas populares señalados como un saludo al anciano líder.

Nacido el 13 de agosto de 1926 en la finca de su padre, en Birán, en la provincia de Holguín, un astuto inmigrante español enriquecido, Fidel Castro creció en el campo cubano, antes de ser enviado a estudiar con los jesuitas y posteriormente a la Universidad de La Habana, donde se recibió de abogado.

Encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista en 1959. Se enfrentó a Estados Unidos y construyó un modelo socialista que marcó la historia del siglo XX en América Latina y países en desarrollo de otros continentes.

En los 70 se alió a la Unión Soviética y resistió férreas sanciones de Washington, muchas de las cuales permanecen a pesar del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba propiciados por Raúl y Barack Obama a partir de 2014.

Generaciones de cubanos crecieron con la imagen y presencia cercana de Fidel, el mismo que predicó su rechazo al “culto a la personalidad”.

“Soy hostil a todo lo que pueda parecer un culto a la persona (…) y no hay una sola escuela, fábrica, hospital o edificio que lleve mi nombre. Ni hay estatuas, ni prácticamente retratos míos”, dijo Castro al periodista francés Ignacio Ramonet en un libro de conversaciones publicado en 2006.

Pero el líder de la revolución no pudo evitar que su imagen se le escapara de las manos.

Su última aparición pública fue en abril, para la clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Encanecido, encorvado, pero lúcido, el líder exhortó a sus compatriotas a continuar con las ideas que llevaron a la fundación del PCC y fueron el eje de su lucha de décadas por un modelo socialista.

En los últimos años el estado de salud de Fidel se ha convertido con frecuencia en auténticas tormentas de rumores en el extranjero, que suelen ser acallados con sus cada vez más escasas apariciones, generalmente en fotos, o publicando algún artículo en la prensa oficial.

Los textos conocidos como “Reflexiones” suelen centrarse en temas de política internacional o analizan alguna efeméride histórica. El último artículo lo publicó el 27 de marzo con el título “El hermano Obama”.

“No necesitamos que el Imperio nos regale nada”, escribió Castro tras la histórica visita en marzo del mandatario estadounidense a la isla.

(Fuente: agencias)

Clarin.com