La “Antología del Bicentenario de Centroamérica 1821-2021” es una obra con narrativa, poesía, biografías, pinturas y fotografías exquisitamente unidas con hilos de oro y plata, en donde la perfección y la delicadeza de los orfebres, ¡ochenta y uno en total!, se pone de manifiesto desde la portada hasta el epílogo, incluso la contraportada.

Setenta y nueve artistas centroamericanos juntaron sus talentos para lograr esta colección digna de colocar en los dinteles de la literatura universal. Todos ellos guiados por la magia del sentimiento, propio del istmo y la brisa de dos océanos que se topan y riegan con su sonrisa acuífera sus selvas, montañas, valles y pueblos. Sobresale la labor de los coordinadores. Ellos siguieron el libreto señalado por el responsable general, compilador final y autor intelectual de la idea: el joven poeta nicaragüense Carlos Javier  Jarquín.

Este libro no hubiese tenido tal resultado sin la contribución y dirección general y artística que Ana María Ayala y Yared Ayala brindaron desde Ayame Editorial, México D.F., así como la de otros tantos que colocaron su granito de arena, no solo desde Centroamérica, también desde otras latitudes emparentadas y unidas por los hilos de las palabras y las pinceladas que carecen de fronteras, sin detenerse ante las talanqueras obtusas de la política y los regímenes que a unas y otras a veces pretenden eclipsar, incluso desaparecer.

Aunque no así está dividida la obra, tampoco así aparece en el índice, esta antología consta de cuatro acápites: Entrada, Nudo, Lienzo y Complemento. Eso sí, cada uno de estos con denominadores comunes, con independencia del país de sus autores, tales como, por ejemplo, la agridulce sensación que, no solo a los centroamericanos hoy por hoy les despierta en sus concepciones el concepto de la ‘emancipación’, como se acuña en textos de historia y se enseña a juro en las escuelas.

Se vislumbra en la narrativa, en los versos, las pinturas y las fotografías la sensación de unificación para, como lo dejó impreso en nuestras mentes Rubén Darío: “Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”. Al abrir las páginas de este libro se percibe el perfume de las orquídeas y el de otras tantas flores, o la frescura y sombra de la ceiba, el madroño, el comoruco, así como del sinfín de árboles que dominan el paisaje en toda Centro América, en buena parte prístino. Casi palmario es el rumor de las cantadas que se impregnan en la piel que se eriza con el tapiz de aquel folclor pletórico de mitos, leyendas e historias de nostalgia social que nos estremece el alma… cada vez más.

La Entrada, primera parte de la obra, que también es narrativa pura con romanticismo efervescente, como también se destila en las otras tres partes de la antología, nos regala la dedicatoria, los agradecimientos, el prólogo y la introducción. Es el preámbulo de un viaje histórico-literario que, tal parece, no solo sumerge al lector en el ayer y el hoy, sino que lo catapulta hacia el futuro de las letras de este polifacético y productivo territorio.

El Nudo lo constituye el pilar de la antología con la narrativa, la poesía y algunas ilustraciones pictóricas de ¡setenta y nueve! literatos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Entrar en tal espesura mágica es toparse con doscientos años de historia susurrante, casi inédita, correspondiente a cada uno de estos pueblos centroamericanos… con un riesgo: no querer salirse del embrujo que encarna cada palabra, cada frase, cada verso, cada pictograma ahí legado.

El Lienzo de la antología es la expresión sublime del arte hecho pintura, exposición gráfica de la pasión humana. Compendia las obras y las biografías de cinco artistas que participaron en el concurso para escoger la portada y contraportada del libro. Pinceladas que, así como las palabras de los narradores y poetas, nos hablan de una región única en el mundo que, aunque teniéndolo todo, las mayorías de casi todo carecen. Con otro común denominador, por lo general por cuenta y ambición de unos pocos a quienes los conceptos de paz y equidad, a diferencia de los sin nada, les incomoda, les estorba, pues con la guerra, la desigualdad y el caos social sus alforjas han atiborrado… y lo seguirán haciendo.

El Complemento trae la biografía del maestro y poeta compilador Carlos Jarquín. También, don Mario Hernán Ramírez nos compendia la génesis y esencia de esta filigrana literaria, por ende, artística, que es menester adquirir para disfrutarla, además de conservarla para que los de entonces, cuando aparezca la siguiente, en dos centurias, comparen el paisaje social del istmo. Ojalá, entonces, este sea igual de placentero y quedo como lo es ahora su geografía de encanto. En este acápite, en el epílogo, el lector se topará con una premonición: “Esta obra… es portadora de un mensaje a la humanidad…

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En este video el Book Tráiler de esta antología:

 

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