Decenas de focas han invadido la ciudad de Roddickton-Bide Arm, en Canadá, debido al rápido congelamiento del agua de la bahía, hecho que impide su retorno al océano. La alcaldesa de la localidad, Sheila Fitzgerald, dijo que las hay por todas partes, y el Departamento Federal de Pesca anunció que las autoridades están trabajando para enfrentar la situación.

Más de 40 focas están atrapadas en el pequeño poblado y, según el testimonio de la alcaldesa, han aparecido en carreteras, patios, estacionamientos y locales comerciales. Esta situación estaría perturbando a los habitantes y, sobre todo, poniendo en peligro el bienestar de los mismos animales, pues hasta el momento se han reportado dos ejemplares atropellados.

Los expertos señalan que, debido al congelamiento de las aguas cercanas, estos mamíferos se podrían estar desorientados y por ello se están dirigiendo al interior de la urbe. Por su parte, la población no puede hacer nada al respecto, pues la legislación canadiense prohíbe a la ciudadanía perturbarlos.

«Entendemos que, si bien es tentador interactuar con las focas, son animales salvajes a los que nadie se debe acercar ni tocar. Por favor, recuerde que es ilegal molestar a un mamífero marino. La interacción humana puede perturbar los procesos de vida de un animal y puede resultar en su lesión o muerte», indicaron las autoridades a través de sus redes sociales.

La ciudadanía ha manifestado su preocupación al respecto, insistiendo en que se trata de una situación anormal, y ha exigido la intervención oportuna de los especialistas pertinentes, pues no se sabe si las focas van a sobrevivir en esas condiciones.