Desde el proceso electoral pasado, puso en evidencia, las relaciones que desde mucho tiempo atrás se han venido tejiendo entre clanes políticos regionales, actores ilegales, pero también con agentes contratistas, dando origen a mafias de corrupción política y administrativa que han capturado la función pública en municipios y departamentos, que en cada debate electoral han crecido al punto en que hoy hacen difícil su erradicación, porque estas no solo se han limitado a hacer elegir a sus grandes aliados o familiares, sino que además realizan nombramientos en puestos claves y se encargan de que la persona que se escoja para dirigir los órganos de control municipales y departamentales (Contraloría y Personería), sean de su cuerda, lo mismo que la mayoría de concejales.

Los mejores ejemplo de la conquista de la ilegalidad a las rentas públicas, son los pactos que firmaron políticos con personas que se hicieron elegir muy a pesar de estar cuestionadas por los entes de control y por la Fiscalía General de la Nación y posteriormente cuando son sancionados hacen nombrar uno de ellos que lograran a través de contratos saquear las arcas del tesoro, de esto puede dar fe los 14 alcaldes en un periodo de cinco años que pasaron por el Distrito de Cartagena a excepción de PEDRITO PEREIRA que le devolvió la tranquilidad y la confianza al pueblo Cartagenero, confianza que había perdido con tantos alcaldes encargados y tanta corrupción que enmarco ese ciclo nefasto para la ciudad, por eso hoy no queremos repetir ese episodio que viviéramos en las pasadas elecciones, donde 350 alcaldes que asumieron sus cargos el 1 de enero del 2016, tras resultar electos en sus respectivos municipios estaban investigados por diferentes conductas penales, de ellos 18 de esos alcaldes en el departamento de Bolívar; por eso no creo que el elector primario se deje engañar en esta ocasión confiando su voto a los mismos con diferentes protagonistas que ya están apareciendo a la palestra pública, sobre todo en reuniones como la realizada recientemente con los empresarios de Cartagena aliándose con los Char de Barranquilla cuyo slogan a utilizar es NI UN CORRUPTO MAS, hablando de honestidad y combatir la corrupción cuando en la práctica algunos organizadores de este evento para la escogencia del candidato a la alcaldía están subjudice y aún no han entregado cuentas por los actos de corrupción donde participaron directa o indirectamente en la administración distrital, por eso nos preguntamos si el principio de moralidad y requisitos mínimos para enfrentar un cargo de tan alta dignidad no requiere de doctorado ni magister ni una hoja de vida laureada sino la experiencia que se tenga para la ilegalidad.

Todo esto porque el sistema electoral en COLOMBIA es un verdadero fracaso por sus resultados: por la situación de crisis que vive el país, por las relaciones tan desiguales e injustas entre los ciudadanos electores que no han tomado conciencia de la realidad, votando por los mismos y con el mismo propósito de seguir saqueando lo poco que le van dejando las administraciones de turno, los candidatos y los elegidos; y los resultados de esta mala elección son las improvisaciones, la corrupción para pagar favores de sus jefes políticos etc, de ahí que no hay que olvidar la compra de conciencia en YIDISPOLITICA, TEODOLINDO, AGRO INGRESO SEGURO, ISAGEN, SALUDCOOP, ODEBRETCH, HIDROITUANGO, EDURBE, que para la época se convirtió en el fortín politiquero de los concejales y congresistas que se inventaron toda ocurrencia para corromper así la voluntad del elector, porque la gran mayoría padecen de vicios difíciles de superar porque el mismo sistema electoral que ellos se inventaron los protege y ha limitado la participación de la comunidad con una serie de candado para mantener los privilegios de los partidos políticos ya registrados, evitándose reiteradamente nuevos movimientos con campañas políticas mediocres reflejando la ausencia de la calidad de partidos y candidatos y en consecuencia la ausencia de la calidad de nuestros mandatarios, por eso COLOMBIA esta como esta, sumida en la inseguridad, la impunidad, la corrupción, la desigualdad, la injusticia y la pobreza, por lo general las campañas no contienen compromisos concretos de candidatos y partidos con la comunidad, sino con los financistas.  Frenemos los errores del pasado.

Por: William Hundelhausen Carretero
Presidente Nacional APIC

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