Futuro incierto y desolado
ante la devastación del hombre,
futuro lúgubre y oscuro
para la indiferente humanidad.

Futuro sin futuro,
con nuestro medio ambiente
contaminado y destruido,
con cientos de especies extintas
ante la ambición del hombre.

Futuro incierto sin agua limpia,
con bosques destruidos,
sin nuestras selvas verdes
ni mágicos ríos de colores.

Futuro negro, con la tierra estéril,
árida, sedienta y moribunda,
que por egoísmo y ambición,
la devastación y la minería,
han convertido gradualmente
el oxígeno vital en un veneno.

Planeta sin fauna y flora,
con caudales secos en los ríos,
mares anegados de basura
y ausencia del oxígeno vital
para esta indolente humanidad
¡que ya tiene, el alma yerta!

Generación de seres egoístas
que no valoran ni respetan
ninguna manifestación de vida,
seres grises en su egoísmo consumidos.

Por: Rossi Er