Al hablar de los genios y sabios, es común que la gente absolutice ambos conceptos, entonces se pretende ver que los individuos que poseen genialidad son seres perfectos en todo, o que lo saben todo (sabihondos) algo así como la idea que se tiene de Salomón, considerado el hombre más sabio que ha existido, cosa que es exagerada, pues sabio en su humanidad y divinidad es solo Jesucristo. Sin embargo, la historia insiste en “pintar” a hombres como Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel como esta clase de genios y sabios. Es más, para decir algo de Da Vinci, se da por cierto que incursionó en varios campos del conocimiento humano, la pintura, escultura, anatomía, diseños de máquinas de guerra y de aplicación industrial, pero no por eso podemos decir que, fuera el mejor pintor o acaso el mejor diseñador, pues después de Leonardo el mundo ha conocido pintores, diseñadores y científicos mucho más brillantes en alcance y perfección de esos campos, eso sí cada uno en su especialidad.

En la música tenemos a Mozart, como un genio precoz pero solo en ese campo, a Einstein solo en la física, Copérnico en la astronomía, y así una serie de personajes. Otro asunto que ha menudo pretende certificar genios es, cuando alguien expone una tesis o teoría en apariencia novedosa, aun así, nadie puede arrogarse ser autor de todos los conocimientos, sino que cualquier conocimiento es en realidad un mosaico de aportes de infinidad de investigadores. Por ejemplo, las propuestas de Darwin en materia antropológica y evolucionista, o las teorías de muchos científicos, están nutridas de estudios precursores.

Pasemos ahora a la sabiduría confundida con genialidad, y diremos que la sabiduría no es la simple acumulación de conocimientos. Un genio que busque las cosas de trascendencia espiritual puede ser un sabio, aunque no todo sabio sea necesariamente un genio en cuestiones de ciencias sistemáticas. Además, la búsqueda de la sabiduría es la verdadera “genialidad” del espíritu, en tanto se aprenda a entender la acción de la voluntad divina.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos