Gladiadores contra la corrupción

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No son los prototipos de hombres que «luchaban contra otro o contra una fiera en el circo romano o en los juegos públicos de la antigua Roma», como definen los diccionarios a los antiguos gladiadores; hoy son personas de carne y hueso, muchas veces de figuras frágiles, pero que tienen la estirpe de los luchadores para enfrentar el flagelo más criminal que adoba a la política nacional, particularmente en Bolívar y Cartagena, como es la corrupción. En un ejercicio válido para Cartagena y Bolívar, podemos decir que estos entes territoriales tienen un presupuesto anual de $1,8 billones y $1,3 billones respectivamente; si quienes aprueban y ejecutan sus Planes de Desarrollo se robaran solo el 10 % en los cuatro años de ejercicio, estaríamos hablando de un raponazo de $720 mil millones a Cartagena y $520 mil millones al departamento de Bolívar para un total de $1 billón 240 mil millones a los dos entes territoriales. Por eso es que organizan verdaderas bandas criminales, “bancrim electorales», cuya especialidad es extorsionar a los ciudadanos presionándolos para que les vendan el voto.

Esas «bancrim electorales» no tienen escrúpulos ni se detienen ante nada; su poder está enquistado en los «órganos de control y vigilancia» y sus jefes posan como grandes estadistas. Por ello es que no se contentan con ese 10 % del «¿cómo voy yo?», sino que entran «en saco roto» contra todo el presupuesto, sin el más mínimo remordimiento por los niños que mueren de hambre o desnutrición o que no pueden ir a sus colegios por falta de alimentación, mientras ellos se roban los recursos del PAE o de los programas del Bienestar Familiar; o por los ancianos sin sustento y sin pensión; o por los que mueren en las puertas de los hospitales mientras se roban la plata de la construcción de los puestos de salud o del pago a los trabajadores. Son indolentes que actúan para beneficio personal.

En sus cuatro años en el Concejo de Cartagena, el ilustre abogado, profesor y catedrático de diferentes universidades, dirigente social y político, David Múnera, permanente defensor de los más débiles, hizo grandes revelaciones y denuncias en los estrados judiciales de la forma como se roban el presupuesto. Múnera les señaló a los habitantes de Cartagena que los $250 mil millones con los cuales endeudaron la ciudad estaban destinados para robárselos en plena campaña electoral, algo que hoy corroboran las investigaciones de los medios de comunicación nacionales y las redes sociales. Hoy Múnera postula su nombre para regresar a ese Concejo que se hunde en el descrédito, con la mayoría de ellos cuestionados judicialmente, pero aspirando a ser reelegidos prevalidos del poder que da el dinero.

Múnera va acompañado de su fórmula a la Asamblea de Bolívar, el insigne profesor Luis Carlos Fuentes Pérez, otro gladiador contra la corrupción, que desde el recinto de la duma levantó la voz contra hechos de corrupción que se cocinaron tras la liquidación de empresas y otras concesiones. Cartagena necesita muchos Múneras en el Concejo y muchos Fuentes en la Asamblea de Bolívar si queremos que salgan del ostracismo en que se encuentran. ¡para que nos gobiernen bien, toca votar muy bien!

Por: JOSÉ ARLEX ARIAS ARIAS
Comunicador Social – Periodista