El Gobierno ha intervenido Electricaribe, la filial de Gas Natural Fenosa en el país, participada en un 85% por la española y en un 15% por el Gobierno colombiano. La empresa, que presta servicios de electricidad a 2,5 millones de clientes, se encontraba en una situación crítica por la morosidad de los usuarios colombianos y los continuos enganches a la red.

A septiembre, los impagos de clientes ascendían a 1.260 millones de euros, lo que dificultaba que Electricaribe contara con liquidez, provocando unas pérdidas de 24 millones de euros hasta el noveno mes del año.

La falta de caja impedía realizar las inversiones que exigía el gobierno colombiano, generando interrupciones en el servicio. La situación abrió la disputa con las autoridades locales, que además de las inversiones pedían una correcta prestación del servicio, sobre todo con las capas más vulnerables de la población.

Es ese continuo problema en el suministro y la dificultad económica –ya que no garantiza que mejore la situación-, lo que precipita la intervención del Gobierno: “Se ha concluido que la situación financiera de Electricaribe puede llevarla a una inminente cesación de pagos. De otra parte, la información disponible apunta a que Electricaribe no está actualmente en condiciones de prestar el servicio de energía con la continuidad y calidad debidas”, argumentó el regulador colombiano.

En un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el grupo español califica de “preventiva y temporal” la intervención y no estima que vaya a tener un impacto sobre el EBITDA, el resultado neto, el flujo de caja o la política de dividendos de Gas Natural.

Inicio del conflicto

Debido a la deuda acumulada, Gas Natural Fenosa notificó a principios de agosto a las autoridades colombianas el inicio de una controversia, amparándose en el acuerdo internacional de inversiones recíprocas entre España y Colombia, y amenazó con llevar el asunto ante la corte internacional de arbitraje comercial, el CIADI.

A lo largo de los últimos meses se había iniciado un proceso de negociación con el que se pretendía dar con una solución a la problemática, pero que ha resultado infructífero. Y ello a pesar del desplazamiento a tierras colombianas del presidente de Gas Natural Fenosa, Isidro Fainé, y su consejero delegado, Rafael Villaseca, el pasado fin de semana para reunirse con miembros del Ejecutivo colombiano, entre ellos el presidente Juan Manuel Santos.

En este sentido, Electricaribe ya había evitado este mes el inicio de un proceso de suspensión de actividad tras pagar cerca de 8,5 millones de euros al operador del sistema eléctrico del país.

Toma de los bienes y negocios

Con esta intervención, la autoridad pertinente toma posesión de los bienes, haberes y negocios de Electricaribe con el fin de asegurar la prestación del servicio de energía eléctrica en los departamentos abastecidos por la compañía, ha informado el regulador.

Por su parte, en su cuenta de Twitter, el ministro de Minas y Energía, Germán Arce, confirmó la suspensión de las negociaciones por “falta de capitalización” de la empresa, y ha señalado que la intervención “es la mejor alternativa para garantizar servicio de energía para familias e industria” de la región.