GOYA Un espectáculo de carne y hueso

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María Luisa lleva un mantilla

Acceso privilegiado a la aclamada exposición de Francisco de Goya, realizada por la National Gallery de Londres, con el apoyo del Museo Nacional del Prado de Madrid

Una oportunidad única para ver reunidos más de 70 retratos de los 150 realizados por el autor, provenientes de colecciones privadas y públicas de todo el mundo.

Un fascinante retrato del artista y del original mundo que pintaba, a través de material audiovisual, su cuaderno italiano, reveladoras cartas y hasta las recetas secretas de sus pigmentos. Todo de la mano de expertos curadores e historiadores de Goya.

Sólo del 28 al 30 de octubre
Bogotá, Cali, Barranquilla, Medellín, Bucaramanga y Cartagena

El próximo jueves cuando la capital colombiana esté vestida de arte, las salas de cine de seis ciudades del país presentan una visita guiada a la exposición estrenada a finales del año pasado en la National Gallery de Londres, sobre uno de los artistas más célebres de España, Francisco de Goya. ‘Goya.

Un espectáculo de carne y hueso’ reúne los retratos más destacados del artista procedentes de colecciones públicas y privadas de distintos países, entre pinturas, dibujos y miniaturas. Retratos de personas extraordinarias vistas desde los ojos de un artista extraordinario que hoy es considerado padre del arte moderno.

Una visita exclusiva a una exposición que hizo historia

Los retratos exhibidos en la Galería Nacional de Londres cobran vida con la voz del curador Xavier Bray, quien presenta a un Goya con una visión aguda de la historia y a un ácido crítico de la sociedad su época. Influido por Rembrandt y Velázquez, Goya exploró un nuevo realismo que no intentó halagar y en el cual revelaba sin reparos lo que veía física y psicológicamente. Esto no le impidió recibir encargos de personajes ilustres y poderosos que buscaban el prestigio de ser retratados por uno de los mejores artistas de su momento.

En total son 70 de los 150 retratos que completó en sus 82 años de vida. Retratos sorprendentes e implacables que demuestran su acercamiento poco convencional y una notable habilidad en pintar la personalidad de sus modelos. La familia real, aristócratas, políticos, y amigos cercanos fueron protagonistas de sus brillantes aproximaciones al modernismo que capturaban la rápida evolución de su expresión, gestos y emoción.

El inmortal retrato de “Fernando VII”, su melancólico registro de “Antonia Zarate”, el polémico “Retrato de Isabel de Porcel”, la irónica figura de “El conde de Floridablanca” o el impactante “Autorretrato con el Doctor Arteaga” donde él se pintó agonizante, se mezclan con otros nunca antes expuestos al público como el imponente retrato del entonces secretario de estado ‘Francisco de Saavedra’ prestado por la Coutauld Gallery, el del historiador “Gaspar Melchor de Jovellanos” o el ‘revelador’ retrato de “La Duquesa de Alba” -por el cual se especuló que fue amante de Goya- prestado por la Hispanic Society de Nueva York.

Carlos IV en vestido de la caza
Carlos IV en vestido de la caza

Sin embargo, esta muestra nos hace testigos de dos inusuales préstamos que tuvo la exposición: los lienzos “Carlos IV en vestido de la caza” y “María Luisa lleva un mantilla”, ambos pintados en 1799 y hoy Patrimonio Nacional en España ubicados en los apartamentos que conducen a la sala del trono, donde los dignatarios extranjeros son recibidos por el actual rey de España. Esta fue la segunda vez que las pinturas salieron de España, pues debido a la fragilidad de las obras, los dos retratos no habían abandonado el palacio durante dos décadas.

Un viaje privilegiado entre Londres, Madrid y otros lugares de España

Esta visita guiada ofrece silla preferencial a un viaje alucinante que traspasa los muros de Trafalgar Square en Londres y abre las puertas del Museo Nacional del Prado en Madrid para mostrar algunas de las obras más significativas de Goya no exhibidas en la capital británica como ‘La familia de Carlos IV’, de la que se destaca “su relación con la nobleza española y su gran comprensión de la misma en el contexto político y social de finales del siglo XVIII”.

De la mano de José Manuel Matilla, historiador de la Pinacoteca Española, accederemos al cuaderno de notas de Goya, realizado en Italia entre 1769 y 1771 y redescubierto en 1993, que se esconde en los sótanos de El Prado debido a su extrema fragilidad. En esos papeles, el espectador podrá apreciar el caos creativo de Goya: sus páginas mezclan trucos para elaborar pigmentos, saldos de cuentas bancarias y listas de tareas con numerosos bocetos de sus obras más relevantes. Íntimos momentos de reflexión que permiten conocer más la forma de ser y de pensar de Goya y la influencia que el arte italiano ejerció sobre él. Y en el pasaje a sus Pinturas Negras también encontraremos interpretaciones reveladoras y algunas curiosidades personales del artista, como su gusto por las salchichas o su definición del día perfecto: ir de caza con su amigo Martín Zapater y al regreso disfrutar de un gran tazón de chocolate caliente.

El recorrido incluye los lugares donde el pintor vivió, trabajó y se inspiró, desde los campos de Sevilla hasta las capillas y palacios reales de Madrid. Así se traspasan los muros del museo para mostrar los frescos que Goya pintó en San Antonio de la Florida, el Palacio Real o las calles de Fuendetodos, el pueblo de Zaragoza en el que nació.

Francisco de Goya: Heredero de Velázquez y héroe de Picasso
 ‘No hay reglas en la pintura (…) solo no copiar retratos de otros ni repetir lo que otros artistas han hecho en el pasado’. Francisco de Goya

Diversas temáticas enmarcan la obra de Goya, desde el testimonio crítico de su época en Los desastres de la guerra, hasta los desnudos en La maja desnuda pasando por retratos de la monarquía o la vanguardia en sus invaluables Pinturas negras. Pero era como retratista como prefirió ser recordado y por ello fue el medio al que acudió para plasmar en sus trazos sus emociones más íntimas y sus ideas revolucionarias durante su ‘autoimpuesto exilio’ en Francia en la década de 1820, en ambientes caldeados por la guerra con Francia y la agitación cultural de la Ilustración española. “Cada uno de sus retratos”, señala la crítica de arte Juliet Wilson-Bareau, “es también un autorretrato, el resultado de conversaciones sin palabras con aristócratas, intelectuales, amigos y familiares”.

Tenía 37 años cuando consiguió su primer encargo importante: realizar un retrato del primer ministro de España, el Conde de Floridablanca. Este trabajo hizo que en muy poco tiempo su lista de clientes abarcara a toda la sociedad española. Sin embargo, su predilección por el retrato también fue consecuencia de una gran necesidad de comunicarse, pues Goya sufría de una profunda sordera, resultado de una enfermedad grave en su mediados de los años 40. Hoy es considerado el precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX.


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