Hace 16 años que Al Qaeda atacó las Torres de Nueva York, el 11 de septiembre 2001… Fue algo increíble lo que sucedió pero muchos pensábamos que con el tiempo la situación se normalizaría; en otras palabras, albergamos la esperanza que lo de Nueva York fuera una locura de unos contados extremistas y que gradualmente todo se iría calmando, arreglando… Pero van pasando los años y, desafortunadamente, no parece ser así.

El mes pasado fue el turno de Barcelona y de la costa catalana (Cambrils, Ripoll, Alcanar); en 2004 ya Madrid había sufrido el tremendo atentado del 11 de marzo en la Estación de trenes de Atocha con 192 víctimas y cerca de 2000 heridos.

Hoy en día España acoge cerca de 1.8-2 millones de musulmanes (aprox. el 4% de la población española) la mayoría de los cuales viven su vida sin dar mayores disgustos. Dejaron atrás sus países de origen por falta de una oportunidad de trabajo, estudio, asistencia médica, injusticias, etc.

Emigraron para mejorar sus vidas; sin embargo, la gran mayoría de ellos no se integra en la nueva sociedad en la cual vive. Aunque parezca lo contrario, muchas veces también sus hijos encuentran serias dificultades en sus etapas de crecimiento e integración en el mundo donde viven.

Lo vemos claramente cuando analizamos las familias, los parientes, educadores, amigos, etc. de los terroristas yihadístas de Barcelona que no se explican cómo estos jóvenes que a la apariencia eran buenos estudiantes, altruistas, cariñosos con sus familias, etc. puedan haber causado la tragedia del 17/08. De hecho, muchos de estos adultos no pueden creer lo que ha pasado.

Los familiares de Marruecos, lugar de donde son o eran todos estos jóvenes, afirman enfáticamente “ellos no se educaron aquí”; como decir, son producto español. De acuerdo, pero el ambiente Familiar y relacional en el cual se criaron era y es claramente magrebí-musulmán. Esa es la “forma mentis” subyacente de estos chicos, su esencia y marco cultural.

Podemos pasar horas examinando, buscando aliento en las palabras de expertos, sicólogos, médicos, lideres, policía, políticos, etc. pero leamos con atención lo que refieren algunos amigos de los terroristas: “Sí, aquí vivimos bien y no nos falta nada pero la gente sigue viéndonos como moros… las chicas no quieren salir con nosotros… muchos piensan que vendemos droga”.

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Musulmanes rezando en Milán

Con este cuadro social es evidente que no hay y no puede haber integración real. No se puede culpar a las chicas catalanas de racismo por no querer “salir con un moro” porque tarde o temprano, ese chico o novio va a querer imponer sus costumbres, sus tradiciones, sus inflexibles leyes coránicas. Y hay algunas chicas que por alguna razón (solidaridad, apoyo, empatía, amistad, amor, etc.) se arriesgan y cruzan la línea hacia esa nueva y tan diversa realidad existencial pero que, luego, también se arrepienten de su decisión.

Y es lógico, las diferencias culturales son enormes e infranqueables. “Nos ven como moros,” dicen ellos; “nos ven como prostitutas,” dicen muchas mujeres occidentales de los “moros”. Hay muchos jóvenes musulmanes que son partidarios de la poligamia (permitida por la ley coránica) y en ciertos países musulmanes la mujer no tiene derecho a escoger su pareja; tanto es así, que si no ceden ante ciertas pretensiones pueden ser atacadas, desfiguradas, violadas, asesinadas. Al estilo mafioso: “o para mí, o para nadie”.

Internet también juega un rol en la radicalización intelectual de los jóvenes que a diario usan las redes sociales y muchas veces, en casa, los padres ignoran por completo lo que sus hijos contemplan. Los jóvenes yihadístas catalanes no exhibían las características típicas del vulnerable fanático (baja autoestima, problemas familiares, dificultad escolar, desempleo, etc.); sin embargo, es obvio que algo estaban tramando. “Hace como un año,” refiere un testigo anónimo “que se reunían en una furgoneta junto con el imán”, el clèrigo musulmán radical que perdió la vida en la explosión fortuita de la casa de Alcanar, donde la célula yihadísta se reunía.

Esta es la realidad social de este caso específico. Pasemos ahora a la realidad macro.

Lo que alimenta la expansión del islam, y la propagación por Europa y por el mundo de estos intermitentes ataques yihadístas, al más puro estilo guerrillero, es un proyecto de extensión territorial que ahonda sus raíces en múltiples causas y realidades.

Estados Unidos ha querido vengarse del 11/09 interviniendo militarmente en Oriente Medio – desde Afganistán hasta Iraq y Siria – pero hasta ahora, según indican sus propios líderes militares y después de haber gastado una fortuna (solo en Afganistán, en 16 años, han derrochado US$ 680 billones!), lo que han conseguido es enredar aún más la situación.

En 2011 Inglaterra y Francia destituyeron militarmente a Gadafi, en Libia, y desde entonces ese país está en un estado de guerra civil con dos bandos militarizados que se dividen su territorio y riquezas y por donde pasa el tráfico de emigrantes africanos que desean embarcarse con destino Europa.

Ese mismo año el presidente Bashar Assad negó a Qatar el permiso de dejar pasar su gasducto hacia el Mediterráneo y Siria tuvo que buscar apoyo alternativo en Irán y Rusia. En represalia, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y luego Estados Unidos y otros países occidentales iniciaron a colaborar con los rebeldes anti-governativos creando un infierno en Siria del cual se han forzosamente desplazado cerca de 1.5-2 millones de sirios.

Añadido a todo esto esta el odio visceral que divide el mismo mundo islámico, donde históricamente los suníes (Arabia Saudí, Turquía, Qatar, Egipto, etc.) vienen peleandose con los chiítas (Irán, fundamentalmente, parte de Iraq, etc.) por la supremacía territorial-religiosa de Oriente Medio.

A mediados de los años ’70, a raíz de las guerras entre Israel y los varios países árabes, el precio del petróleo subió enormemente y los exorbitantes recursos financieros de las economías petroleras suníes se han ido re-invirtiendo en Europa y en varias partes del mundo. El efecto globalización también concierne los petrodólares árabes que desde un cuarto de siglo van consolidandose en jugosas inversiones multimillonarias en varios sectores de la economía occidental (financiero, industrial, inmobiliario, edil, etc.).

Países del Golfo como Qatar y Emiratos Árabes han apostado también por desarrollar una imágen fuerte y moderna en el deporte – algo que cataliza la atención de los jóvenes musulmanes – con millonarias inversiones en varios importantes clubes europeos de fútbol (Barcelona, Real Madrid, Milán, PSG, Manchester City, Arsenal, etc.). Qatar, además, está organizando los campeonatos de fútbol del 2022.

estadio qatar

Pero además de las sobrecitadas inversiones también sabemos que Arabia Saudí, Turquía, Qatar, etc. financian la construcción de mezquitas en varias partes de Europa. El gobierno saudí, concretamente, dedica € 8.000 millones al año para estos proyectos y la formación de clérigos musulmanes. Roma, París, Sarajevo, etc. son solo algunas de las ciudades donde se han construido centros culturales islámicos o mezquitas con capital sunní y a favor de un claro proyecto de apoyo a los inmigrantes musulmanes que viven en Europa como también de un planificado esfuerzo de proselitismo islámico de Occidente.

Con una inversión de €12 millones Arabia Saudí financió la construcción de la mezquita de Madrid, en la M-30, centro que curiosamente se inauguró en 1992, exactamente 500 años después que los Reyes Católicos echaran a los “moros” musulmanes de Granada en 1492. Además, el Centro Cultural Islámico de Madrid, la entidad vinculada a ese país que gestiona el templo de la M-30, ha culminado la redacción del proyecto para levantar la nueva mezquita de Las Palmas de Gran Canarias en una parcela pública cedida por la Concejalía de Urbanismo de la ciudad, controlada por Podemos, el partido izquierdista liderado por Pablo Iglesias. Las obras solo están pendientes de que la Liga del Mundo Islámico, el organismo que utiliza Riád para expandir su visión ultra-rigorista del islam fuera de su territorio, libere los fondos necesarios para comenzarlas.

El concejal de Podemos, Javier Doreste, y Saud bin Abdullah el Gudaian, representante de la Liga del Mundo Islámico, firman el acuerdo para la mezquita de Las Palmas de Gran Canaria.

Qatar también tiene intenciones de edificar una gran mezquita en Barcelona, la ciudad condal que hoy día, con el 50% de los musulmanes que residen en España, es nada menos que uno de los centros europeos del salafísmo radical islámico.

En 2008 Rey Abdullah de Arabia Saudí visitó al Presidente Putin en Moscú y le dijo que quería comprar una gran parcela y edificar, con dinero totalmente árabe, una gran mezquita en la capital rusa. “No hay problema,” contestó Putin “a cambio que Ud. autorize en Riyadh la construcción de una gran iglesia ortodoxa”.

“No puede ser,” dijo el Rey saudí “su religión no es la verdadera y no podemos dejar que se engañe al pueblo”.

“Yo pienso igual de su religión,” replicó Putin “sin embargo permitiría edificar su templo si hubiera reciprocidad”.

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En 2008 Rey Abdullah de Arabia Saudí visitó al Presidente Putin en Moscú

Y esta es la doble cara del mundo islámico, su flagrante hipocresía: de un lado dicen ser tolerantes, que el islam es una religión de paz y que hay que fomentar el dialogo inter-religioso; sin embargo, cuando hay que concretar decisiones recíprocas (porqué no se permite la edificación de iglesias cristianas u otros templos en suelo saudí?…) pues ahí ya cesa el dialogo.

Es cuanto menos curioso que un ex miembro del KGB, hoy Presidente de la Federación Rusa, es quien deba recordar estos principios a los líderes políticos occidentales que, sin embargo, están operando bajo una míope conveniencia electoral y dando cabida a pretensiones socio-culturales que chocan con los principios fundacionales de nuestra milenaria civilización.

En el Occidente opulento, ateo y relativista estamos más y más rodeados de musulmanes: 8 millones en Norte América (7 millones en EEUU, 1 millón en Canadá) y 19-20 millones en Europa (5 millones en Francia; 3 millones en Alemania; 3,5 millones en el Reino Unido; 1.5 millones en Bélgica y Holanda; 1 millón en los países escandinavos; 1.8-2 millones en España; 2 millones en Italia; 2 millones en Rusia; etc.).

Mientras que la expectativa de crecimiento demográfico de las familias occidentales se ve mermada por desear pocos hijos o por el difundido uso de anticonceptivos o del mismo aborto, si hace falta, como método de planificación familiar (increíble y vergonzoso que desechemos decenas de miles de vidas de esta manera!), las mujeres musulmanas tienen una tasa de natalidad 2-3 veces superior.

Bruselas, la capital de Bélgica y de hecho también la capital de la Unión Europea, ya tiene un 25% de su población que es musulmana y con la proyección demográfica que en un plazo de 10-15 años esa población llegue a ser el doble. En Amberes, la segunda mayor ciudad de Bélgica, el 40% de los niños en primaria son musulmanes y es la sede del primer tribunal islámico belga que desde 2011 opera bajo la ley coránica de la “sharía”.

Prácticamente, este tribunal islámico opera en paralelo al derecho civil contemplado por la constitución belga, de la cual obviamente difiere. En lo específico, hablamos de controversias en temas de matrimonio, divorcio, poligamia, custodia de los hijos, libertad de movimiento, maltrato físico, derechos e independencia decisional de la mujer, herencia, etc. A tal punto estamos!

Y es que ya en 2006 el citado Gadafi profetizaba diciendo “hay señales que Allá garantizará la victoria en Europa sin espadas, sin cañones, sin pistolas ni conquista. Europa se convertirá en un continente musulmán dentro de pocas décadas”.

La crisis financiera-económica del 2007 ha sacudido profundamente el poder de las clases bajas y media europea y occidental: muchos han perdido sus trabajos, sus casas, ahorros, algunos hasta su dignidad personal. Las protestas ciudadanas se han consolidado y canalizado en un re-surgir de extremismos políticos (neo-marxistas, de un lado, y de extrema derecha del otro) que obviamente apuntan a gestionar el voto político con descarada demagogia.

Para volver a Barcelona, cómo es posible que la actual alcaldesa Sra. Ada Colau (Izquierda Radical) como reacción a los 14 muertos y 130 heridos del 17/08 luego decida gastar € 100.000,00 de dineros públicos para establecer un “observatorio contra la islamofóbia” con el fin de prevenir insultos, agresiones y ataques a los musulmanes que viven en Catalunya de parte de la población en general? Esta es – con clara mira al medio millón de musulmanes que residen en el área metropolitana de Barcelona y a su valencia política – una de las medidas que esta iluminada propone.

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El atentado de Londres

En el pueblo de Alcanar, bajo la diabólica tutoría de un imán salafísta, un grupo de jóvenes yihadístas estaba almacenando un centenar de bombonas de butano para llevarlas escondidas en sendas furgonetas y estallarlas contra la Sagrada Familia u otras iglesias cristianas y esto es lo que la alcaldesa concibe?!…

De modo, que ofender a los cristianos, a sus iglesias, a sus procesiones, tradiciones y milenario (subrayamos el término milenario, dado que es muchísimo anterior al nacimiento del mismo islam) modo de vivir, etc. está bien y no precisa ningún “observatorio” o atención municipal; sin embargo, la reacción natural de unos ciudadanos que se sienten amenazados y vilmente ultrajados por el fanatismo islámico, esa sí que debe verificarse y, si es caso, sancionarse con multas, cárcel, etc.!

De hecho, varios alcaldes europeos frente a eventos de matriz terrorista islámica reaccionan con tono apologético, como de resignación, llegando a declarar que la ciudadanía no tiene otra que acostumbrarse a ellos.

Esta es la mentalidad débil, servil y absurda de la política europea actual, en los varios países como en la misma Unión Europea. La izquierda europea (los radicales neo-marxistas, en particular) brilla por esta actitud. Con tal de llegar al poder están dispuestos a pactar con todos y con todo, sin ningún respeto por los valores fundacionales de la sociedad europea. Del otro lado, la extrema derecha observa estos aconteceres y obviamente va preparando su reacción.

Es una pena que Europa, después de todo lo que ha vivido y logrado en su milenaria historia, parezca estar cómo un barco que procede, soplado por vientos malignos, hacia una incierta y peligrosa deriva.

“Si no crees en Dios, puedes llegar a creer en cualquier cosa” alertaba el escritor inglés Chesterton a principios del siglo XX, en la vigilia de los varios despotismos y genocidios que caracterizaron el siglo pasado. Es decir, en el Dios abrahámico, aquel amoroso y misericordioso Dios de Abrahám, padre de las 3 religiones monoteístas pero no de sus humanas teologías, leyes y practicas.

Efectivamente, sin timón el ser humano puede llegar a creer cualquier cosa, es el relativismo imperante que acoplado al oportunismo político son como una lenta e inexorable leucemia de nuestra sociedad moderna… y en los últimos 50 años en nuestro metabolismo occidental se van anidando demasiados elementos tóxicos: divorcios; familias rotas; anticonceptivos irresponsables de todo tipo; abortos; sector financiero-bancario sin ética ni escrúpulos; corrupción política como “modus operandi”; mentiras vendidas como verdades; falta de oportunidad laboral; importaciones de productos de ínfima calidad y sin control, producidos además por mano de obra malpagada y tratada como esclavos; materialismo y vida de apariencia (cuanta basura televisiva o via redes sociales que envenena y narcotiza nuestras mentes!); recurso sistemático, cada fin de semana, alcohol y drogas para buscar algún placer o sedar la conciencia; suicidios (la primera causa de muerte de los jóvenes europeos); tráfico mercantil de órganos y de seres humanos; maternidad surrogada que de maternal no tiene nada; ideología de género y destrucción del concepto clásico y biológico de la familia; el “ego” que desea imperar en su caprichosa y descontrolada soberbia…

Por: Nereyda Guerrero De Manderioli
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