Hace 30 años, el Audi 200 ayudó a cambiar imagen de la marca alemana

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Cuando el piloto finlandés Hannu Mikkola ganó el Rally Safari en 1987 a bordo de un Audi 200 Quattro, la marca obtuvo un impulso de imagen importante, cuenta Thomas Frank, director de Audi Tradition del fabricante alemán.

“Fue un paso importante para Audi en el camino del modelo de bajo coste hacia la clase premium”.

Aunque los bávaros ya dominaban las pistas de rally con el Sport Quattro, los modelos de serie eran considerados como autos corrientes sin mayores pretensiones, que no podían competir con los modelos deportivos y lujosos de BMW y Mercedes.

Con la llegada del Audi 200 cambió la situación. El primer sedán presentado en 1983 también estaba disponible como Quattro 20V. El modelo de cinco cilindros, 2.2 litros y 162 kW/220 caballos de potencia lograba una velocidad de hasta 242 km/h.

“Eso convirtió al Audi 200 en el coche de cuatro puertas más veloz del mundo en aquel momento. Algunos lo llamaban la Ferrari para padres de familia”, señala Kober.

“El 200 era el auto más rápido y estable que teníamos en ese momento. Era perfecto como prototipo de auto para rally”, recuerda Dieter Basche, responsable del desarrollo de los autos de carrera. De un año a otro tuvo que encontrar un sustituto para los Audi Quattro tras la prohibición del Grupo B. Durante un período de cuatro años – entre 1982 y 1986 – se permitió realizar cualquier tipo de modificación a los coches de rally.

“Al principio, a los conductores el sedán nos pareció poco adecuado”, admite Mikkola, a pesar de que nunca antes había visto ni de cerca un auto de carrera tan lujoso. Encima, los 1.500 kilos y 4,80 metros de largo lo hacían un coche complicado de maniobrar y con el que difícilmente se podía pensar en ganar un título.

Ante esta perspectiva, el finlandés se preparó para los 4.000 kilómetros del Rally Safari. “La idea era mantener siempre el impulso y nunca apartarse del curso”, revela la receta del éxito, en el que nadie creía en ese momento.

Ya transcurrieron 30 años de aquel triunfo en Nairobi, pero se conserva firmemente en la memoria de los aficionados a este deporte.

“El Audi 200 Quattro Safari es un automóvil muy especial. Por un lado, simboliza un final exitoso de la emocionante historia en los rallys de esta empresa”, dice Timo Witt, director de la colección de autos históricos de Audi Tradition. “Por otro lado, este coche también es muy especial para nuestra colección, ya que se trata de un ejemplar único que se mantiene tal cual era y que incluso conserva las pegatinas originales de aquel Rally Safari”, agrega.

Al dejarse de producir en 1990, el Audi 200 bajó rápidamente de precio y se convirtió en un modelo muy requerido entre los coleccionistas, según indican de un club de aficionados de Audi.

“Es un modelo difícil de conseguir. Entre tanto se sabe que el rendimiento del motor de los modelos estándar son bastante buenos y que con unos chips se puede aumentar su potencia a hasta los 280 caballos”, aseguran aficionados.

“En general, un buen Audi 200 está en manos de un amante del auto y prácticamente pasa de mano y menos, por poco valor”, señala el experto de coches antiguos Haiko Prengel. “Por 4.000 a 6.000 euros y hay algunos modelos en buen estado”.

Solo el Quattro 20V es más caro y prácticamente no se consigue por menos de 10.000 euros, sostiene Prengel.


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