Hacer el amor es bueno para la salud

Hacer el amor es bueno para la salud: no hay más que decir al respecto.

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Close-up of feet couple on the bed

Además de ser placentero y generar una sensación de unión en la pareja; el sexo tiene beneficios para nuestro cuerpo. Hoy queremos contarte algunas cosas que puede hacer una satisfactoria sesión de sexo por ti.

Beneficios cardiovasculares

La idea según la cual sería peligroso tener relaciones sexuales por miedo a sufrir un ataque cardíaco en pleno esfuerzo, es completamente falsa. Tener una actividad sexual frecuente no es absolutamente para nada nefasto para la salud del corazón, incluso a una edad avanzada. A condición, no obstante, de no sufrir del corazón: en este caso, conviene hablarlo con el médico y ver las posibles contraindicaciones de mantener una práctica sexual –como cualquier otra actividad física–.

Según varios estudios científicos, el sexo tendría un efecto protector sobre la salud del corazón. Efecto que dependería de la frecuencia de las relaciones: cuanto más frecuentes son, más beneficiosas resultan.

La explicación es, pues, muy sencilla: hacer el amor equivale a 20 minutos de carrera a pie. Igualmente, durante el esfuerzo sexual, la frecuencia cardíaca aumenta, los músculos son más solicitados y se pierden calorías. Además, en el hombre, la secreción de testosterona mantiene la masa muscular, así como también el corazón. Por otro lado y de forma indirecta, la actividad sexual disminuye el estrés, y por lo tanto participa en la protección cardíaca.

Una sexualidad realizada para controlar el estrés

Por un lado, las fuentes de estrés profesional o familiar pueden tener un efecto negativo sobre la libido. Pero por otro lado, tener una vida sexual realizada te puede ayudar a distenderte.

De esta forma, favorece el sueño y mejora la calidad de este, lo que permite una mejor gestión del estrés durante la jornada. Además, para evacuar el estrés se aconseja practicar algún deporte o relajarse para recuperar la serenidad. Pues bien, hacer el amor ¿acaso no responde a estas dos alternativas al mismo tiempo?

Después del orgasmo, se facilita el sueño

Generalmente, el acto sexual, sobre todo cuando termina con un orgasmo, permite caer en un estado de relajación tal que facilita mucho el sueño. En efecto, después del sueño, la erección se relaja y el hombre se adormece: la culpa la tienen las endorfinas, las hormonas liberadas justo después de alcanzar el clímax.

Después de esta fase, el hombre no puede tener una nueva erección, y es insensible a las caricias y a otro tipo de estímulos, bien sean fisiológicos o sexuales. Este período de latencia, llamado período refractario, dura unos cuantos minutos en la persona joven, y puede prolongarse horas e incluso días en una persona mayor.

Las mujeres, a pesar de permanecer sensibles a los estímulos sexuales, se encuentran en un estado de plenitud y de relajación que favorece el sueño.

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