Una rana de cristal con un particular croar fue descubierta en la Sierra Nevada de Santa Marta, según informa IFLScience.

El biólogo José Luis Pérez González escuchó por primera vez su inusual manera de comunicarse en 2015, al acampar cerca de un arroyo, en el marco de una expedición de reconocimiento de ranas arlequines.

«Nos aburrimos y fuimos a explorar el arroyo, donde encontramos una rana de cristal, pero su manera de croar era muy diferente a la de la especie que ya conocíamos, la endémica rana gigante de cristal de Magdalena. Fue una hermosa experiencia encontrar una especie completamente nueva solo por el hecho de estar ociosos. Fue un verdadero golpe de suerte», contó Pérez González, vicepresidente de la Fundación Atelopus, miembro de Global Wildlife Conservation (GWC).

RANA DE CRISTAL

La nueva especie, bautizada rana de cristal gigante de la Guajira (“Ikakogi ispacue”), es casi idéntica a la rana de cristal gigante de la Magdalena (“Ikakogi Tayrona”), pero su croar es diferente.

Pese a que el descubrimiento se produjo en 2015, la existencia de la nueva especie ha sido revelada recientemente en la revista científica Plos One, tras varias expediciones adicionales y hasta un análisis de ADN, para confirmar que no se trataba solo de un grupo de ranas con distinta vocalización.

Las ranas de cristal son conocidas por tener su cuerpo, sobre todo en la parte del vientre, parcial o totalmente transparente, revelando sus órganos internos, y hasta su corazón latiendo.

Suelen habitar en el lodo y en hojas caídas en el fondo de los arroyos, y a menudo parecen tener un color rojizo, ya que su sangre fluye cerca de la piel.