Algunos especialistas en materia de producción alimentaria sostienen el pronóstico, de que se avecina una gran crisis que incluso, provocará hambrunas a muchas personas en todo el mundo. De ser eso cierto sería algo desastroso, pues implicaría un gran déficit de granos y cereales, que son la base de la alimentación humana.

Al parecer el calentamiento global del Planeta ya ha empezado a causar daños en los ecosistemas, entonces en algunas regiones de la Tierra las inundaciones han dejado notables pérdidas en las cosechas, y en otros lugares son las sequías las que han malogrado los cultivos.

De seguir esta problemática los precios de los alimentos aumentarán tanto, que las clases medias y pobres no podrán alimentarse satisfactoriamente, incluso se sostiene que a mediano plazo unos 15 millones de personas en los países pobres sufrirán ese efecto, pero si la escasez se agrava más, hasta las clases ricas de alguna manera sufrirán las consecuencias.

Esa situación suena muy apocalíptica o digna de las cuartetas del polémico Michel de Nostradamus, que anunció tiempos de hambre en toda la Tierra.

En muchos países, quizás por tener la idiosincrasia de creer que esos males al fin y al cabo nunca tocarán a sus puertas, es que la gente continúa con una actitud de despilfarrar el dinero, los recursos materiales y vivir en el lujo. Y en cuanto a la mentalidad agrícola, muchos a pesar de tener algún terreno propicio para sembrar aun así, poco les importa practicar la agricultura doméstica.

Muchos gobiernos del mundo, en lugar de incentivar a la población para que cultive, lo que hacen es inducir a la gente a creer que la computadoras y medios tecnológicos por sí solos son los que nos darán de comer, pero cuidado, porque tal vez en dadas circunstancias no siempre las máquinas ni el dinero lo podrán solucionar todo, pues de qué vale que nuestro mundo actual esté lleno de teléfonos móviles, autos y toda clase de artefactos, si no hay comida para saciar las necesidades de sobrevivencia.

Además, en las naciones pobres en los últimos años, se ha dejado de apoyar adecuadamente a algunos sectores productivos como el de la caña de azúcar, el arroz, maíz y frijoles, lo cual podría causar el desabastecimiento para consumo interno.

Pero cuando se habla de problemáticas alimentarias (aunque para muchos resulte ser un tema ridículo) también es efectiva la fe en Dios, las oraciones con fervor y humildad y búsqueda de la verdadera Iglesia (la cual cifra su especial sentido en el pan místico que es la Eucaristía), entonces veríamos que Dios puede abrirnos las puertas de la Divina Providencia, para regalarnos milagros como los que Jesucristo mismo realizó, cuando multiplicó panes y peces ante las multitudes que le seguían en sus prédicas. Además, el ser humano actual debiera abocarse primero a buscar el alimento espiritual, entonces el alimento para el cuerpo vendría por añadidura.

En la vida de san Juan Bosco, se pone de manifiesto que a sus 12 años de edad trabajaba como criado de la familia Moglia. De tal manera, en una ocasión al mediodía y cuando las campanas del templo llamaban a rezar el Angelus, el patrón al regresar a esa hora a su casa, vio desde afuera a través de una ventana abierta al muchacho Bosco en un ático rezando. El patrón al entrar a su vivienda regañó a Juan, con estas palabras:

“¡Vea usted!- nosotros los patronos debemos trajinar de la mañana a la noche en cambio el señorito se la pasa rezando en santa paz.” Y en tono irónico agregó: “¡Así sí que se gana fácilmente el paraíso!”

Pero Juan, recién terminada la oración bajó del ático, y le dijo al patrón:

“Oiga, usted es testigo que yo no rehuyo el trabajo; pero es más cierto aún que he ganado más yo con la oración que ustedes con el trabajo. Si ustedes rezan, de cada dos granos que siembren, nacerán cuatro espigas; pero sino rezan, de cada cuatro granos sembrados solo recogerán dos espigas.”

En la vida de san Isidro Labrador también se puede citar que en cierta oportunidad empezó a trabajar en los campos para un noble señor de apellido Vera, y por prodigio de Dios, la parcela de Isidro era la más productiva y bendecida por las lluvias, en cambio las sementeras de los otros agricultores también al servicio de don Vera, no lograban cosechar tanto.

Eso despertó la envidia de ellos, por lo cual fueron donde el patrón y calumniaron al santo de que era un hombre negligente y ocioso en el campo. Entonces el patrón se puso atento a seguir los pasos de Isidro, pero cual fue su sorpresa verlo arrodillado con atentísima devoción orar a Dios mientras las yuntas labraban solas con notable mansedumbre.

Otra vez, mientras Isidro trabajaba para el señor Juan de Vargas se dice que este patrón dudó de la efectividad de su obrero, por eso un día fue a las tierras de labranza y observó que junto a la yunta de Isidro también iba otra yunta de bueyes, conducida por dos ángeles.

Los ejemplos anteriores son buena manera de entender que, si las personas confían en Dios y además si se reúnen ojalá en Asamblea para rogar a Dios que nos libre de calamidades como la sequía, las inundaciones, huracanes, guerras y el hambre, entonces él en su infinita misericordia nos protegerá:

“…Porque si eres creyente y te has refugiado en el Señor, del Altísimo vendrá la protección y no llegará ningún mal a tu casa,… Salmo 91:9-10.

También, debiéramos rezar con fervor y verdadero sentido todos los días el Padre Nuestro, enfatizando aquellas palabras: “…dadnos hoy el pan nuestro de cada día…”, donde ese pan como se dijo antes, primero sea espiritual, o de comunión con Dios para que luego venga por fe y añadidura el pan que alimenta el cuerpo humano, y además debemos valorar que el labriego siempre tratado con desprecio e indiferencia por toras personas, en realidad está muy por encima de cualquier profesional, que se jacte de sentirse muy superior.

Por: Osvaldo Corrales Jiménez
Comentarista de temas cotidianos