Hamburgo, primera ciudad alemana en prohibir circulación autos diésel

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Antes de que termine el mes de mayo, Hamburgo hará historia al convertirse en la primera ciudad alemana en vetar la circulación de camiones y de automóviles diésel antiguos con el objetivo de mejorar la calidad del aire y ajustarse a los límites a la contaminación que marca la legislación europea.

El cierre al tráfico vehículos de gran tonelaje y de utilitarios altamente contaminantes entrará en vigor el próximo 31 de mayo y por el momento afectará únicamente a tramos de dos calles del barrio de Altona-Nord, según comunicó hoy el Gobierno local.

La decisión, que se esperaba desde hace días en la urbe portuaria del norte de Alemania, fue recibida con excepticismo por organizaciones medioambientales, representantes de los automovilistas y por partidos de la oposición, tres actores que desde posiciones distintas coinciden en criticar la revolucionaria medida. Además, generó gran malestar en el seno de la potente industria automotriz.

“Se trata de una buena señal pero no servirá para alcanzar el objetivo que persigue”, declaró Paul Schmid, portavoz en Hamburgo del colectivo ambientalista BUND. “Necesitamos prohibiciones completas (…)”, agregó.

Desde la pujante asociación de automovilistas ADAC, contraria a cualquier tipo de veto al tráfico rodado, lamentaron que los conductores se vean ahora obligados a pagar los errores cometidos en el pasado por la industria automotriz germana “y que la clase política no supo enmendar con determinación”, en alusión a la gestión del escándalo de manipulación de motores diésel de 2015.

El partido liberal FDP, que en la ciudad del Elba ocupa la bancada de la oposición, opinó que esta prohibición pionera constituye la expresión del “fracaso” de la política de transporte y movilidad de la canciller Angela Merkel.

La asociación alemana de la industria automotriz (VDA), por otra parte, insistió que existen “mejores instrumentos” para luchar contra los altos índices de contaminación que la prohibición. “Las innovaciones tecnológicas ofrecen una mayor eficacia”, subrayaron.

En Hamburgo, con una población de cerca de dos millones de habitantes, circulan a diario cerca de 265.000 vehículos diésel, según datos de la Oficina Federal de Transporte (KBA). De ellos, unos 165.000 son automóviles viejos que emiten una gran cantidad de gases contaminantes.

La intención de la corporación municipal de Hamburgo, de tinte socialdemócrata, es comenzar prohibiendo el tráfico de camiones en algunas calles y, en otras, vetar la circulación de automóviles, eso sí, con excepciones, como por ejemplo ambulancias, residentes, vehículos de reparto y taxis.

En los primeros días, la Policía de Hamburgo llevará a cabo una labor informativa y no pondrá multas. Más adelante, no respetar las restricciones podrá costar 25 euros (30 dólares) a los propietarios de automóviles y 75 a los conductores de camiones.

El debate sobre la prohibición de coches altamente contaminantes en entornos metropolitanos, que en un inicio tenía en Alemania un carácter puramente local, ocupa desde hace tiempo a la primera plana política del país.

Los esfuerzos se redoblan para hacer equilibrios que sirvan para contentar a la poderosa industria del automóvil germana -de la que dependen miles de puestos de trabajo- y a una ciudadanía cada vez más preocupada por el impacto que las emisiones tienen en el medio ambiente y en su salud.

A ello se suma además la presión de Bruselas, donde la Comisión Europea precisamente la semana pasada demandó a Alemania por no haber reducido suficientemente la contaminación atmosférica.

Las mediciones oficiales revelan que los residentes en las ciudades alemanas respiran cantidades peligrosas de dióxido de nitrógeno. ¿El causante? El temido diésel. Más concretamente el dióxido de nitrógeno (NO2), un gas que irrita las vías respiratorias y que procede principalmente de los tubos de escape de los vehículos.

En 2017, un total de 66 ayuntamientos alemanes superaron los límites de contaminación permitidos. De ahí que en la potencia europea se espere que, además de Hamburgo, otras urbes, como Stuttgart o Múnich, anuncien próximamente ofensivas contra los automóviles diésel.

La prohibición a la circulación de vehículos altamente contaminantes en ciudad puede aplicarse en Alemania en virtud de una sentencia dictada a mediados de febrero por un tribunal de Leipzig, en el este del país.

En el dictamen, los jueces alemanes determinan que los ayuntamientos tienen capacidad para cerrar a la circulación determinadas calles pero no todas las vías de un barrio o zona.