La Navidad se vive en familia, se canta en conjunto y se celebra con todos”, el suspiro navideño se siente y se vive en pleno esplendor, diciembre es homenajeado por todos y en todos lados, ¡qué bello sería el mundo!, que cada minuto de respiración, viviésemos con aroma a Navidad, donde la familia se reúne a celebrar esta fecha tan esperada y especial, no tanto por lo que se recibe o se regala, sino por las persistente muestras de afecto de desemejantes maneras donde se apodera el amor, unidad y solidaridad.

Profusas familias para diciembre tienen la costumbre de ataviar la casa por dentro y por fuera, sin duda le da singular resonancia de elegancia a cualquier casa u oficina, también se adornan iglesias; parques, plazas y rotondas, con los tradicionales árboles gigantes coloridos y deslumbrantes que todas las noches desbordan el más hechicero sentimiento que podemos sentir (alegría).

Nuestro espíritu en toda época debe brillar como el cielo con sus multitudes de estrellas que desde la Tierra podemos observar su enorme brillantez, así como se adereza todo lo antes mencionado, adornemos nuestro corazón de cualidades que merezcan felicidades, auxiliémonos de pensamientos positivos, que nuestra mirada transmita diariamente entusiasmo a quien a diario miramos. Metafóricamente, ese árbol navideño es nuestra figura, y todas esas decoraciones que se le hacen, que sean nuestros sentimientos.

El ser humano siempre aprende, entonces aprendamos a mejorar nuestra forma de ser e investiguémonos nosotros mismos en qué fallamos y seguro viviremos con decorado regocijo mejor que ese árbol artificial, que cada año se debe cambiar. No hay mejor fiesta que compartir una deliciosa cena acompañada de una sobremesa de reflexión. “Feliz Navidad a todos los que comparten el deseo de un mundo mejor lleno de paz y esperanza”.

Diciembre es motivo de gala y declaración de unidad, vivamos todos los días como si fuese Navidad en toda la humanidad, y en todos sus gremios está la obligación del cambio. Seamos conscientes de que el sentido de nuestro existir es vivir y saber que todos necesitamos de todos, hagamos lo que dice Charles Dickens: “Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerla todo el año”.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
El chico poeta