Herodes y los inocentes, por Padre Chulalo

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Se sabe por el historiador judío Flavio Josefo acerca de lo sanguinario que fue Herodes el Grande, rey de los judíos impuesto por Roma, nombrado a dedo por Marco Antonio y mencionado en el evangelio según San Mateo (2,1-12) como el causante de la muerte de muchos niños, por miedo a que alguno de ellos fuera el Mesías anunciado por los profetas y pudiera derrocarlo.

Narra el evangelista que el niño Jesús, que ni de grande intentó quitarle poder político a nadie, como lo declaró ante Pilato: “Mi Reino no es de este mundo”, fue preservado cual nuevo Moisés, de la muerte auspiciada por el sátrapa dictador que hizo lo posible por mantenerse en el poder, reprimió a sus súbditos, usó su policía secreta para monitorear y recibir información de los sentimientos que tenía el pueblo hacia él, prohibió protestas y encarceló y asesinó a algunos opositores y murió luego de una penosa enfermedad en su bajo vientre.

La costumbre de hacer bromas, “hacer caer por inocente”, asociada a este día no tiene que ver tanto con el asesinato de “los inocentes” sino más bien con el hecho de que los reyes no se prestaron a dialogar con Herodes de regreso a su visita a la Sagrada Familia, para darle la información que él quería, a saber, el lugar exacto del nacimiento del niño Mesías. Así cayó el tirano por inocente, quien lo iba a creer, al mejor cazador se le escapa la liebre.

Para evitar malos entendidos acerca de la frase de Jesús “De los que son como niños es el Reino de los cielos” Marcos 10,14, Pablo tuvo que aclarar: “Hermanos, no se queden como niños en su modo de pensar. En el camino del mal sí sean como niños, pero adultos en su modo de pensar” 1 Corintios 14,20

Me extraña la ausencia de aquellas bromas inocentes que un día como hoy eran tan comunes en mi país, será que no estamos para bromas, o que a costa de caer por inocentes durante tantos años hemos perdido la inocencia, cosa que bien entendida, no está nada mal.

Dios nos conceda la astucia de los reyes magos que hicieron que Herodes cayera. “Miren que los envío como ovejas en medio de lobos. Sean astutos como sepientes y mansos como palomas” Mateo 10,16 Es decir, mansos pero no mensos


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