Historia de supervivencia, el hombre que pasó 14 meses en el mar (crónica)

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En diciembre de 2012, desde la costa mexicana de Chiapas a aguas del Pacífico José Salvador Alvarenga y Ezequiel Córdova salieron a pescar, tomaron la decisión de desviarse de su trayectoria inicial para encontar más peces, en el acto se encontraron con una fuerte tormenta que  los desvió mucho más de lo que esperaban, el torrente los dejó tan desorientados que, pese a sus conocimientos sobre el mar, quedaron perdidos y a la deriva. El asunto empeoró cuando se dieron cuenta que el motor estaba dañado, y nadie les respondía en el radio, ninguno de los dos aparatos reaccionaba a las pericias realizadas por los dos tripulantes.

Ya en mar adentro, sin motor y sin radio, a más de 500 kilometros de la costa y sin orientación aceptaron que estaban (perdidos), 5 días después comenzó a escasear la comida, dos meses después Ezquiel entró en shock, decidió no comer y muere de inanición, José sentó a su compañero (muerto) y comenzó a hablar con él, al septimo día el cuerpo entró en descomposición, Alvarenga entró en razón y comprendió que debía despedirse de su amigo, porque ya comenzaba a sentir que estaba perdiendo la cordura. ” fue muy dura su partida, al sexto día seguía hablando con él… Entonces oré por él y lo arrojé al mar”, asegura el sobreviviente .

Cómo sobrevivió  luego de perder a su amigo

Alvarenga sobrevivió tomando su propia orina, cazando y comiendo aves y peces, comiendolas crudas. Sobrevivió gracias a su sentido de la disciplina y del orden, diariamente luego de la inminente depresión y de pensar, en algunas ocasiones en suicidarse, ordenaba las cosa de su embarcación de un lado a otro.

Tuvo la oportunidad de ser rescatado por un barco que pasó por su lado, el Naufrago tomó sus ropas, las agitaba y gritaba tanto que desgarró sus cuerdas vocales, pero los tripulantes de la otra embarcación lo vieron, agitaron sus brazos, lo saludaron y siguieron su trayecto. Sus esperanzas se perdían, pero 3 días después, el 30 de enero de 2014, vio algunos cocos flotar y una costa a la distancia, esperó que la marea lo acercara, tomó su cuchillo y se lanzó al agua… al tocar tierra firme tuvo miedo, de estar en una isla desierta… Pero vio a una pareja caminar de la mano y supo que estaba a salvo, las dos chicas le dieron agua y de comer, José preguntó, ¿donde me encuentro? a lo que respondieron; (Estamos en Atolón Ebón capital de las Islas Marshall).