La crisis de salud en Venezuela ha causado la muerte de una gran cantidad de personas. Cirugías en espera, escasez de medicamentos, equipos dañados son el pan de cada día.

El diario español ABC reseña que el Observatorio Venezolano de la Salud alerta de que la mortalidad de los pacientes hospitalizados se ha multiplicado por diez y la de los recién nacidos por cien en los centros médicos durante 2016.

Esto ha causado que pase de ser un simple problema a una crisis humanitaria, al punto que miles de personas atraviesan la frontera con Colombia para recibir atención médica adecuada.

Delcy Eloína Rodríguez, hoy presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, afirmó: “aquí no hay una crisis humanitaria. Lo que tenemos es amor”.

Yender Lorenzo, con su madre y una amiga de la familia, en el Hospital Erasmo Meoz, de Cúcuta Foto: Álvaro Ybarra Zabala

Sin embargo, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) señala en 2017 ya son cerca de 50.000 las solicitudes de asilo de venezolanos en todo el mundo.

La cantidad de venezolanos que viven en Colombia es incalcuclable, ya que muchos de los que atraviesan la frontera por Cúcuta no se registran oficialmente. Muchos cruzan buscando medicinas y material médico.

El Hospital Universitario Erasmo Meoz, que atiende a gran parte de la población de Cúcuta,  se encuentra cerca del puente fronterizo Simón Bolívar, Allí han atendido a unos 2.500 venezolanos en los primeros siete meses de 2017. El gerente de dicho centro de salud, Agustín Ramírez Montoya, declaró: “los servicios de urgencia colombianos siempre han estado saturados. Nos preocupa que la crisis venezolana se desborde a niveles que no podamos dar la atención que se necesita”.

Uno de los pacientes es Hernán Segura Sánchez, quien fue atropellado en el estado Zulia. Su pierna quedó casi desecha por el impacto. Su familia lo trasladó en ambulancia hasta la frontera de Ureña, donde inmediatamente fue atendido.  Yender Lorenzo Cáceres quedó parapléjico tras sufrir un accidente en moto. Desde hace cinco meses lucha por su vida. La imposibilidad de encontrar medicamentos lo obliga a quedarse en Cúcuta.

El hospital Erasmo Meoz ha gastado alrededor de dos millones de dólares en los vecinos Venezolanos. Su gerente sentenció: “Tenemos una deuda histórica con el pueblo venezolano, pero también un deber médico y seguiremos haciendo lo imposible para atenderlos”.