Sólo basta un segundo para revertir lo negativo , en algo positivo. El Ego, que es quien intenta sabotear a cada momento, nuestros estados de ánimo más altos, puede ser doblegado en un segundo, cuando anteponemos nuestro razonamiento lógico, la verdad, el amor y el deseo vehemente de apostar por la armonía.

Qué diferencia increíblemente enriquecedora cuando todo gira en torno al deseo de compartirlo mejor de nosotros, entender las limitaciones de los demás y con una palabra amable reconocer en el otro, que somos viajeros en una misma barca que es esta vida llena de desafíos, pero que juntos podemos vencer; y vencemos a diario aquellos desafíos cuando mantenemos viva la esperanza, cuando experimentamos momentos cruciales en nuestra vida; por ello urge cambiar los paradigmas que han obscurecido nuestra existencia, urge mirar hacia lo alto, hacia aquel que nos creó hermosos y con un reto no imposible, el de alcanzar su estatura y su poder de crear nuestra propia transformación.

Mirar hacia lo alto, porque allá brillan infinitos filamentos de luz, iluminando nuestro poder de discernimiento y entender que cada despertar, cada día, cada trino del pájaro, cada plegaria del viento, cada evento cotidiano, nos convoca a amar, amar más allá del ego que nos gobierna.

¡Es tiempo de amar! es tiempo de elegir amar con verdad, de amar con el cuerpo y con el alma, es tiempo de recordar las palabras del maestro Jesús: «Amaos los unos a los otros, como yo os he amado.» sin medida, ni condiciones, con ese amor maravilloso, revolucionario, transformador, sublime y eterno, que hemos dejado de reaprender.

Amemos sin fingir por conveniencias, es hora de marcar un nuevo comienzo de unidad universal. Es tiempo de perdonar y perdonarnos. Es hora de poner nuestro granito de arena, con sonrisas francas, con abrazos sentidos, con besos profundos desde el alma. Es hora de renovar la confianza, con tan solo una mirada, tomarse de las manos, como símbolo de unión y fortaleza.

Es tiempo de abrazar quedo y despacio a nuestros padres y agradecer por su amor, sus valores, su nobleza, sembrados en nuestra tierra.

Es tiempo de abrazar a los hermanos, reconociendo ese vínculo irrompible de amor, apoyo, unidad y noble complicidad.

Es tiempo de saludar al vecino, al amigo, al compañero de jornada, conscientes del valor que ocupa en el universo y en nuestro entorno.

Es tiempo de abrazar más fuertemente a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestra madre, a nuestro padre, y si ya no están en esta tierra, honrar su memoria.

Es tiempo de abrazar en el presente, con ese abrazo eterno de las almas, y en un solo abrazo, estrechar la Gratitud al Creador de la vida y el universo, estrechar la esperanza, estrechar la vida, por la vida que vendrá, con traje de fiesta, con rostro sublime, con danza en su esencia, para celebrar la victoria detrás del dolor, la risa detrás del llanto, la Fe detrás del miedo, y la libertad de elegir, el sublime arte de AMAR.

Por: Lucy Angélica García Chica
Lucy-Angelica-Garcia-Chica

Escritora y Poeta