Huracá Joan

Un prematuro oscurecimiento se desarrolló en la isla de San Andrés el día 19 de octubre de 1988, en vísperas del anunciado paso del huracán por esta isla el cual “(…) tiene perplejos a los especialistas en el estudio de los fenómenos meteorológicos”. Este panorama no es de extrañar en la ciudad de Cartagena, puesto que el huracán dejó rezagos de la ráfaga mortífera, elevando así a 15 mil el número de damnificados.

Este fenómeno contribuyó a la consolidación del mar de leva, el cual no era tan grave en los últimos años; afectando directamente a la clase popular de la ciudad. Es decir, los habitantes que tenían como fuente de ingreso los recursos que el mar les brindaba, como también, los grandes empresarios puesto que Cartagena ya había comenzado desde hace tiempo sus primeros pasos de consolidación como la ciudad turística y puerto. Aquí, el desastre se ubicaba en todas las instancias de la vida social y cultural de la ciudad.
Con un número aproximado de 17 barrios en situación de desastre, establecido por la Alcaldía de la ciudad. “(…) y hay en total 70 damnificados y pérdidas materiales de 511 millones de pesos”, el huracán Joan, mostró la incapacidad de los entes superiores y de carácter público, para afrontar una crisis igual o peor en su misma escala. En esta misma circunstancia, el centro de información de la Fuerza Naval del Atlántico informó “(…) que a las once de la mañana fue la hora en la que se sintió más fuerte el coletazo (…) en Cartagena”.

Muchos de los habitantes de las principales ciudades de la región Caribe, en especial Cartagena de indias, manifestaron que fue “una de las lluvias más largas de las últimas décadas, (…) nos tiene en un letargo desde el lunes por la noche”.

Un habitante del barrio Villa rosita manifestó lo siguiente “(…) se probó que una lluvia, una tormenta, paraliza a Cartagena, y no solamente están los levíticos de las escuelas y colegios públicos y privados, sino los levíticos verdaderos y justificados de la Alcaldía de Cartagena”. Con lo anterior, se puede pensar que muchos habitantes mostraban el descontento hacia los funcionarios de cargos públicos de la ciudad, pero el punto coyuntural de todo esto radicaba en que existieron incompetencias a la hora de prevenir y manejar un drama de este estilo. Y más aún, ¿dónde estaban los recursos para apaciguar a los habitantes?

Basándose en los informes oficiales dados por el periódico El Universal, se tiene que “en las grandes tragedias la gente se vuelve solidaria, todos se unen contra la adversidad”. Por lo menos los delincuentes fueron solidarios con la ciudad y el comandante de la policía “(…) no reportó ninguna novedad con el orden delincuencial, al parecer la presencia del huracán mantuvo quieto a los delincuentes”. Lo anterior, pone en manifiesto que la adversidad hizo posible que todas las esferas de la sociedad, se unieran para hacer menos traumática su condición de desastre.

Al traer a colación esta catástrofe que esta próxima a cumplir el 19 de octubre del año en curso, 32 años de haber ocurrido, es indispensable preguntarse ¿estamos preparados actualmente para contrarrestar una situación similar o peor? La pregunta esta directamente realizada para que todas las esferas de la ciudad la respondan. Esta investigación fue realizada con fuentes documentales que reposan en el Archivo Histórico de Cartagena de Indias (A.H.C.), destacando algunos periódicos de dicha fecha, 1.988, que registraron la noticia.

Por: Edwin Rafael Nieto Olivo
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