América del Sur sería el destino que tome el iceberg (6.000 km2) más grande la historia que se desprendió de la Antártica. El inmenso bloque de hielo es 4 veces más grande que Ciudad de México, 10 más que Madrid y se equipara a la mitad de Puerto Rico, indicaron los científicos, reseña Caraota Digital con información de la BBC Mundo. 

El iceberg de 1 billón de toneladas se separó este miércoles de la Plataforma de Hielo Larsen C. Probablemente recibirá el nombre de A-68, según publica BBC Mundo. Uno de los lugares donde suelen acabar los glaciares grandes es en la plataforma de hielo superficial que rodea la isla de Georgia del Sur, unos 1.390 km al este-sureste de las islas Malvinas/Falklands.

Una vez que los icebergs se desarman vuelcan miles de millones de toneladas de agua dulce en el ambiente marino local. Según investigadores británicos, estos gigantes de hielo tienen un impacto dramático y pueden alterar incluso los ciclos alimentarios de los animales que habitan la isla, a la que llegó el iceberg A-38 en 2004.

“El agua dulce tiene un efecto mensurable en la estructura de la columna de agua”, le explicó a la BBC Mark Brandon, oceanógrafo de la Universidad Abierta, en Reino Unido. “Cambia las corrientes en la plataforma porque cambia la densidad del agua de mar. Y también baja la temperatura del agua”.

Iceberg

“El movimiento de los icebergs está controlado mayormente por los vientos de la atmósfera y las corrientes oceánicas que empujan al bloque de hielo que está por debajo de la superficie del agua”, explicó Anna Hogg, experta en observaciones satelitales de la Universidad de Leeds, en Reino Unido.

Si nada lo detiene, o si eventualmente se mueve de su posición original, comenzará a viajar alrededor del continente antártico, impulsado por la corriente costera que gira en sentido contrario a las agujas del reloj y está presente durante todo el año.

“Los rasgos topográficos importantes, como por ejemplo las pequeñas montañas en el fondo del mar, pueden ser lo suficientemente altas como para hacer que el témpano permanezca en el mismo sitio por un tiempo”, dice Hogg. Una vez que llegue a la punta de la Península Antártica, “continuará viajando hacia el norte, en dirección al Pasaje de Drake, donde se irá disipando”, explica la experta.

“Semejante volumen de hielo, tomará un buen tiempo en derretirse, sin importar si está en aguas frías o más cálidas”, señala Hogg. Los científicos no saben con exactitud hasta dónde llegará, pero normalmente no suele llegar hasta una zona habitada. A medida que se desplaza hacia el norte, se irá rompiendo en fragmentos más pequeños que pueden continuar su viaje en diferentes direcciones, según las fuerzas que actúen sobre ellos.

Cuando abandone las inmediaciones del continente antártico, es crucial seguirle la pista, ya que es allí donde puede convertirse en un peligro para los navegantes.

No en este momento -en medio del invierno en el sur-, pero sí durante el verano antártico: si bien la península está fuera de las rutas comerciales más importantes, es el principal destino turístico de los cruceros provenientes de América del Sur.

Mientras se mantiene como una sola pieza, o varias pero grandes, es menos peligroso, ya que puede verse a la distancia. Cuando se desmembra la situación empeora, porque desde la superficie es difícil estimar cuánto hielo hay sumergido bajo el agua.

El tamaño de este bloque de hielo, según El País de España, es de 10 ciudades como Madrid o de cuatro como Ciudad de México.


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