Mucho hemos oído sobre el debate de la leche, si es buena o mala para el organismo, y por qué debemos o no consumirla. En los últimos años, hemos visto el auge de diferentes categorías sustitutas, también con sus seguidores y detractores,  y el resultado es que vemos un consumidor confuso, que seguramente termina comprando lo que sus referentes cercanos le recomiendan.

Lo que es cierto, es que la leche cuenta con un sin número de beneficios asociados a la nutrición, y es fundamental para el crecimiento de los niños. No en vano, un reciente estudio de la American Journal of Clinical Nutrition , demuestra que el tipo de leche influye directamente en su desarrollo. El estudio, llevado a cabo en Canadá con 5.034 niños entre 24 y 72 meses, demostró que el crecimiento óseo y muscular de los niños que consumen leche de vaca, puede ser hasta 4 cm superior que el de aquellos que consumen otros tipos de leche, que contienen menos proteína y grasa.

La leche es además ampliamente reconocida por su excelente aporte de nutrientes y vitaminas, y por ser un aliado en la protección de los dientes. Un vaso de leche aporta el 30% de la dosis diaria recomendada de calcio, esencial para formar y mantener huesos y dientes fuertes y sanos; el 11% de la dosis diaria de potasio, necesario para el tono y contracción muscular, el 20% de la dosis diaria de fósforo, que ayuda a fortalecer huesos y generar energía en las células, el 16% de la dosis recomendada de proteína, que promueve la absorción de calcio, aumenta la densidad y minelarización ósea, y entre el 10 y 24% de las vitaminas esenciales para el organismo como lo son la Vitamina A, B12,Y B2.

Otros estudios, han mostrado su bondad en la edad adulta y desmitificado que su importancia se asocie sólo a la etapa de crecimiento. Uno de los beneficios que se ha demostrado, es la relación entre el consumo diario de lácteos y la mejora en el sueño y capacidad de dormir en los adultos mayores, ya que uno de los aminoácidos contenidos en la leche, estimula la producción de serotonina en el cuerpo e incentiva la relajación y somnolencia. “El consumo de lácteos se considera uno de los primeros tratamientos ante los problemas de sueño de los pacientes mayores”, afirmó la Dra. Ana Suero Roig, durante la XX jornada de Nutrición Práctica en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.  En esta etapa de vida en donde se presentan alteraciones normales del envejecimiento, es de gran relevancia contar con una dieta adecuada con alimentos de alta densidad nutricional, en donde la leche y sus derivados juegan un rol protagónico para evitar la pérdida de músculo y el deterioro del sistema inmunológico.

Es por eso que debemos informarnos bien antes de tomar una decisión por moda o tendencia al eliminar un grupo alimenticio de nuestra dieta o la de nuestros hijos. Como lo explica la Federación panamericana de Lechería: “Creemos en la importancia de tener una dieta balanceada, y en no atacar ni satanizar ningún alimento. La leche, es un alimento fundamental en la dieta de las personas de diferentes edades, gracias a su gran aporte nutricional. Su alto contenido de proteínas, vitaminas y minerales, y su incuestionable aporte de calcio lo hacen uno de los alimento más completo para el ser humano. Por esta razón, estamos comprometidos con incentivar su consumo, y destacar sus numerosos beneficios, ya que la leche como parte de una dieta equilibrada, nos ayuda a tener una mejor salud metabólica”.


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