En el transcurso del (2018) he conocido muchos amigos por medio de las redes sociales y con sus agradables palabras colorean mi inspiración, todos son escritores y poetas: Marco Lacovelli, Juan Benito Rodríguez Manzanares, Armando Alvarado, Luis Gonzalo Machado Sánchez, Freddy Maldonado Cordero, Wilson Escobar Gaviria, Fernando Pérez, Elízabeth Carranza, Sandy Bell, Elena Buldum, Milagros Rubios, Clara Sánchez, Irma Leon, Lilia Molina Fernández, Yolanda Quiroz, Amalia Beatriz Arzac, Lilia Payán Sandra Castro, Raquel Marie Morales y Aymee Corominas, Yasmín Díaz Sánchez y Odette Méndez.

Entre muchos más la lista es infinita, ellos y ellas han tenido inmensa gentileza de apoyarme y desde este medio les agradezco fielmente, para mi son maestros y maestras del preciado arte poético. Valoro el tiempo y las palabras que me han dedicado, de los que he mencionado (7) son locutores de radios (en programas sobre poesía y todo en lo relacionado a la cultura). Me han elogiado públicamente en sus programas, a través de sus sinceras palabras nutren de fragancia mi presente.

Lo sorprendente de todos estos amigos (as), es que a ninguno conozco en persona, en la actualidad la influencia de la familia cibernética, está haciendo maravilla en muchas personas al inteligente lo intoxica de incalculables beneficios y al innoble lo abriga de toneladas de prejuicios. Aprendamos a interactuar en las redes con personas que nos enseñen la virtud de la amistad online, en las redes brilla enormemente la delincuencia moderna.

“El ciberacoso (derivado del término en inglés cyberbullying) también denominado acoso virtual o acoso cibernético”, está destruyendo; muchos hogares, muchas parejas, incontables familias y amigos. Es incalculable la cantidad de personas que se prestan para causar daño a través de los medios electrónicos, no es necesario estar presente físicamente para provocarle daño al prójimo; una captura de pantalla, donde salga tu foto, un audio, un texto, es suficiente prueba y enorme el detrimento que alguien puede vivir o causar. Procuremos evitar de tener contacto con personas que no, nos ayudan a crecer intelectualmente y culturalmente, aprendamos a ser selectivos con nuestros amigos sean físicos o cibernéticos.

Si sabemos aplicar inteligencia el mundo tecnológico, nos convierte en artista, millonarios y conocedor de muchos temas que nos encantan, sin esfuerzo físico puedes hacerte empresario, las facilidades de desarrollar nuestro talento las tenemos ilimitadamente, únicamente necesitamos pagar Internet y tener un monitor y dedicarnos a investigar y estudiar exclusivamente lo que nos apasiona.

Muchos son esclavos eternos de Facebook, Instagram y Twitter, publicando y comentado mares de incoherencia, sin celular hoy no se vive; muchos van conduciendo y van mensajeando, hay otros que también discretamente lo usan en el trabajo, van por la calle, en los centros escolares, en el baño, en la cama, en todas partes el celular nos acompaña, pero es bueno que nos acompañe pero siempre y cuando aprovechemos ese tiempo, por ejemplo: escuchar audiolibro, hablar con esa persona amada que está lejos de nosotros, es obvio que no debemos dedicarle excesivo tiempo al celular, todo lo que se hace si es moderado será de perfecto agrado, somos pocos los que le dedicamos al celular tiempo especial, tiempo mágico, tiempo de gran provecho, tiempo de aprendizaje. En el baño, en el comedor y cuando vas conduciendo por favor se afable en no usar el celular.

La riqueza que hoy resplandece es gracias a la tecnología es una empresa de sorpresas, es un deleite de valor fabuloso e infinito, pero también es una decepción que está afectando de gran manera a la población universal, pienso que la profesión de psicología en pocos años tendrá mucha demanda, o quizás no habrán psicólogos, (sin exagerar), lo que vivimos contemporáneamente es alarmante, hoy muere más gente por accidente de tránsito que de enfermedades naturales y su mayoría está comprobado que es por la distracción del celular ambos son culpables tanto el conductor como el peatón.…

Usemos la tecnología, para aprender, para conocernos y no odiarnos, usemos la tecnología para vivir en prosperidad en todo y no en extrema mediocridad, usemos la tecnología para enseñar y no para estafar o chantajear. Haz de la tecnología un mundo pequeño y gigante, pequeño en comunicación y gigante en desarrollo artístico e intelectual. Actualmente la sociedad se divide en dos gremios y todo por la gracia de la tecnología y son; extraordinario y ordinario.

Por: Carlos Javier Jarquín
Carlos Javier Jarquin
Escritor y poeta