Informales y venteros

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En un país subdesarrollado como Colombia, al menos es inaudita la encarnizada persecución que el gobierno de «UriDuque» ha emprendido en contra de los vendedores informales, ambulantes y estacionarios, con el pretexto de hacer cumplir el «Nuevo Código de Convivencia Ciudadana», de Policía Nacional, o Ley 1801 del 29 de julio de 2016, y cuyas multas comenzaron a hacerse efectivas el 1 de agosto del año pasado; no cabe duda de que este Código fue elaborado para la visión de un país desarrollado e industrializado y que no tiene cabida para Colombia, donde más del 50 % de la Población Económicamente Activa se está rebuscando, debido al aumento del desempleo y la informalidad, lo cual está reconocido por las propias cifras oficiales.

El informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, indica que «para el mes de febrero de 2019 la tasa de desempleo fue 11,8 %, lo que representó un aumento de 1,0 punto porcentual respecto al mismo mes de 2018 (10,8 %). La tasa global de participación se ubicó en 63,9 % y la tasa de ocupación fue 56,4 %… En febrero de 2019 la tasa de desempleo en el total de las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 12,4 %, la tasa global de participación, 65,8 % y la tasa de ocupación, 57,6 %». Así mismo, el informe del DANE entrega otros datos relevantes para el mes de febrero de 2019: «Los trabajadores por cuenta propia son el 43,4 %, los empleados del gobierno, el 3,8 %; los jornaleros o peones, el 3,0 %; los empleados domésticos, el 3,1 %; los empleados particulares, el 38,8 %; los trabajadores sin remuneración, el 4,0 % y trabajadores patrón o empleador, el 3,8 %”. En uno de sus anexos del boletín técnico, el DANE nos muestra otra cruel realidad: «A nivel nacional hay 22.071.000 personas ocupadas; desocupadas: 2.944.000; inactivos: 14.153.000 (oficios del hogar: 42,4 %, estudiando: 35,1 %, otros oficios: 22,5 %); subempleados subjetivos: 6.923.000 y subempleados objetivos: 2.686.000 personas”.

Un análisis simple de las cifras del DANE nos lleva a precisar que los trabajadores por cuenta propia (43,4 %), los trabajadores sin remuneración (4,0 %) y los trabajadores patrón o empleador (3,8 %), suman ese 51,2 % de la Población Económicamente Activa que se encuentra realmente rebuscándose, lo cual es corroborado por los siguientes datos: al sumar los desocupados, los inactivos y los subempleados, nos arroja que 26.706.000 personas luchan por ganarse «el pan de cada día». Dicen las definiciones que un ventero es una «persona que es propietaria o está al frente de una venta» y que un trabajador informal es quien «no está sujeto a reglas protocolarias, ceremoniales o solemnes, sino que es propio del trato entre amigos o familiares». En ninguna parte los califican como criminales o delincuentes, categoría a la cual los elevó el denominado código de Policía. Si, como está claro, el propio gobierno reconoce que más del cincuenta por ciento de su población en edad de trabajar se encuentra en el rebusque, es todo un contrasentido la persecución emprendida contra esta población, que se hace solo para garantizar los enormes negocios de los potentados. No en balde vemos privatizadas las plazas públicas, en manos de concesiones, mientras se golpea inclementemente al que se rebusca la vida. ¡Colombia seguirá siendo uno de los países más desiguales del mundo!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias