Invisibilidades de Azula

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Tania Anaid Ramos González: La geografía de la memoria

La palabra nos salva.  La vociferación es un acto de apropiación de nuestra existencia. El poemario Invisibilidades de Tania Anaid Ramos Gonzaléz, Azula engrandece la palabra desde una voz íntima, dominante y apasionada (Editorial Areté Boricua, noviembre, 2020).  El libro está amparado en tres alcázares: Idea Vilariño, Ángela María Dávila y Lolita Aulet.  Estas fortalezas o sustancias vitales nos hilvanan la ruta para alcanzar la búsqueda de la liberación del sujeto femenino:

Imagen ausente de un resquicio atisbo
en tierra de nadie con mirada ajada;
tibia luz dormida, “a la vez fugada”,
tenue fragmentando un susurro ido.  
(“Mujer borrada”)

I- ¿Son mías estas invisibilidades?

Emerge la poesía como estado de fuga permanente.  ¿Dónde habita la poesía? ¿El verso es intangible? ¿A quién le pertenece la invisibilidad?

En este primer apartado encontramos a la palabra en el juego del ser o no ser. Sentimos la presencia inequívoca de la construcción del sujeto desde un cúmulo de voces que le resuenan al oído:

Hoy la poesía se cuela, nuevamente,
por las rendijas de la locura,
por los declives de la razón. (p. 12)

La poesía depura el camino para alcanzar el encuentro con el otro.  Como postula Octavio Paz en El laberinto de soledad: “La poesía no dice: yo soy tú; dice: mi yo eres tú.  La imagen poética es la otredad”.  La poeta esparce su vuelo en ascenso firme hacia una definición.  No importa qué borrasca pretenda detener u obstruir su verbo:

El acuerdo es el pacto entre la memoria y el olvido,
la memoria es el pacto entre el cuerpo y el olvido. (p. 28)

La geografía de la memoria es incorruptible.  La palabra está labrada en la piel. ¿Quién sostiene la mirada del olvido cuando el cuerpo vocifera su existencia?  En este punto nos subimos al columpio del instante y aclamamos con la poeta la música entrañable de lo vivido.  Nos mecemos con el susurro de Vilariño: “Amor amor jamás / te apresaré / ya no sabré cómo eras”.

II- ¿Será la caricia otra invisibilidad nocturna?

Me asomo al lado nocturno
de tu tristeza
Para dormir a tu lado,
balcón abierto,
para escuchar el susurro indeleble
de tu querencia (p. 41)

La noche cobija el desencuentro con la palabra.  El otro pretende enmudecer el verbo. Nos sumergimos en el juego de oposiciones entre el plano real versus el mundo de los sueños; la afonía causada por la angustia existencial frente a la vociferación de lo vivido como esencia indeleble del sentir.  La voz poética desentraña las pasiones del cuerpo como un acto de desdoblamiento.  No quiere perpetuar el resquebrajamiento atisbado en su ser; pero siente la imperiosa necesidad de construirse desde su propia voz, alejándose de toda figura articulada desde la hegemonía.

Para Hèléne Cixous, la escritura femenina no puede ser más que insubordinada; es una escritura insurgente.  Ciertamente, Ramos se apodera del espacio vacío, abandonado por el otro, para reconquistar su piel.  Clama por la revalorización del sujeto desde la verdad y con la convicción de la palabra como el estadio de la apropiación:

Dile que el amanecer me abre el pecho,
como un resquicio sin límite,
descorriendo la oquedad en ciernes
del labio, la rabia y el miedo… (p. 55)

Tania Anaid Ramos González niega la opción de la reclusión o el silencio.  Su cuerpo es palabra.  Su palabra conforma un cuerpo.  Los intersticios de abandono o desolación están enmarcados en la indagación del autoconocimiento:

Baste un minuto
para enredar el alma en el vientre de la poesía.
Baste un delirio
para asaltar la noche como pretexto delante de dios.
La vastedad ha de herir la espuma de una caricia dormida,
ha de esparcirse en la sombra,
ha de viciar hoy la voz.

De todas las trincheras, he de poblar hoy tu semen
para vestirte de míes
para robarte el calor.
Yo sé que hay soledades que se esparcen y se vienen,
como este azul bermejo
que se mancha de amor. Ya sé bien que te han marcado, que la premura te cierne,
un pacto aquí, otro al lado
hasta mudarte de sol.  (“¿Poema?”)

El cuerpo —como piélago en constante ebullición — desobedece las marcas de la continuidad o los patrones establecidos y se muda de piel.  Entonces, comienza un nuevo tránsito.  (En este punto escucho el secreteo de Ángela María Dávila: “¿será el trámite/ de la sombra debajo de los pétalos?”).

III- Hay invisibilidades que te sacuden

Una mujer invisible
se percibe, en cambio,
por el olor de su nostalgia,
por el gemido del corazón
y el viaje ondulante de sus sueños;
quema la luz con la que encabalga las palabras
y su búsqueda sin límites
deja rastros como cenizas en serie. (p. 84)

La invisibilidad flagela el mundo interior de la voz lírica.  Lo corpóreo está atado a la situación colonialista del país y a los estados de dominación que imperan en la sociedad patriarcal.  Esta última parte, es una apelación para deconstruir los espacios de poder que nos inmovilizan e instigan a la incorporación de un proyecto de país desde la liberación del sujeto.  Como aquilata Judith Butler:

Si hay normas de reconocimiento por las cuales se constituye lo “humano”, y esas normas son códigos de operaciones de poder, entonces puede concluirse que la disputa sobre el futuro de lo “humano” será una contienda sobre el poder que funciona en y a través de dichas normas. (30)

¿Qué invisibilidades te sacuden? A mí, todas…

  • Butler, Judith. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”.
  • Ediciones Paidós, 2002.11-203.
  • Cixous Hélène. La risa de la medusa. Anthropos Editorial, 2001.Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica, 1992.

Sobre la autora

Mayra R. Encarnación Meléndez, es editora, profesora, escritora y poeta puertorriqueña

Dra. Mayra R. Encarnación Meléndez, Carolina, Puerto Rico. Trabaja en la Universidad de Puerto Rico en Carolina. En mayo de 2015, presentó Metáforas del olvido en el Encuentro de Poetas del Mundo, la Isla en versos en Cuba. En este año participa 11.°. Encuentro Internacional de Poesía Encuentro de Poetas del Mundo celebrado en Chile. Obtuvo el primer premio en poesía en el Certamen de Microliteratura organizado por El Post Antillano, 2018. Forma parte de la publicación antológica publicada en España titulada De Sur a Sur. Revista de Poesía y Artes Literarias que recibió el Premio especial FIS 2018.  En mayo de 2019 participó de la Bienal Internacional de Poesía de La Habana, Cuba.  Ha publicado los siguientes libros: Deshilo del costado, 2003; El otro en mí, 2003; Tránsfuga, 2009; Metáfora del olvido, 2015; y Brújula del tiempo, 2019.

Por: Mayra R. Encarnación Meléndez (editora)