La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, presentó este viernes una ley que prohíbe las malas conductas de los turistas, como bañarse en las fuentes, escalar o recostarse sobre monumentos históricos. Se podrá sancionar a aquellos que desobedezcan la nueva reglamentación con su retiro de ciertas áreas de la ciudad por un periodo de entre 48 horas y 60 días, informa el Il Giornale.

La nueva ordenanza se une a una serie de esfuerzos de otras ciudades italianas para regular el comportamiento de los miles de turistas que llegan cada año. En Florencia y Venecia ya existen multas de hasta 500 euros (567 dólares) para aquellos visitantes que se sienten a comer en las aceras de las principales calles.