Marcó un gol, no lo celebró y se fue ovacionado del césped por su antigua afición: el regreso del colombiano James Rodríguez al Santiago Bernabéu el martes estuvo lleno de emoción.

El futbolista fue uno de los grandes protagonistas de las semifinales de la Liga de Campeones entre el Real Madrid, su ex equipo, y el Bayern Múnich. El colombiano y el conjunto alemán quedaron eliminados al empatar 2-2 en Madrid tras la derrota que sufrieron por 2-1 hace una semana en Múnich.

James, sin embargo, dejó el verde con la cabeza bien alta. Fue uno de los motores del centro del campo del Bayern y en el minuto 63 anotó un tanto, el 2-2, que en ese momento llenaba de esperanza a los suyos. Gol en una semifinal de la Champions, ante el equipo más dominador de los últimos años, y James tuvo que reprimirse. No lo festejó.

“No lo celebraré por el simple hecho de que me trataron muy bien. Es una cuestión de respeto, fui feliz aquí”, había advertido el sudamericano de 26 años en la rueda de prensa previa al choque.

James fue sustituido en el minuto 84 del encuentro por el español Javi Martínez y el Bernabéu le despidió con un sonoro aplauso.

“Ha hecho un partido espectacular, muy bueno, y al final estaba cansado. Lo cambié porque con Javi Martínez buscaba su remate de cabeza”, reconoció Jupp Heynckes, entrenador del Bayern, tras el partido.

Segundos antes, James había tenido un gran gesto al lanzar un balón al lateral para que atendieran a Marco Asensio, que estaba tendido en el campo. Camino al banquillo, el colombiano devolvió el gesto a la que fue su hinchada entre 2014 y 2017.

Así lo había presagiado el día anterior el propio James: “Tengo sentimientos lindos hacia todos ellos. Creo que me van a recibir de muy buena manera”. No obstante, cuando sonó su nombre por los altavoces al principio del partido, hubo más pitos que aplausos.

Su espectacular actuación en el Mundial de Brasil 2014 le valió el fichaje por el Real Madrid, pero en la última temporada apenas contó en los partidos importantes para el técnico Zinedine Zidane y buscó una salida.

El colombiano firmó un contrato de cesión de dos años con el Bayern Múnich, que tiene la opción de comprarlo por 45 millones de euros.