Este 26 de mayo se cumplieron 110 años del nacimiento de John Wayne, el vaquero más famoso del cine y actor fetiche de John Ford, con el que rodó un puñado de westerns míticos, entre ellos Centauros del desierto o La diligencia.

Wayne fue una de las grandes estrellas del cine del siglo XX, con cincuenta años de trayectoria profesional a sus espaldas, un currículum de 181 títulos y varios premios, entre ellos un Oscar al mejor actor en 1969 por Valor de ley (True Grit).

Comenzó en el cine mudo y acabó convertido en todo un tipo duro de Hollywood, una leyenda nacional. Al igual que otros actores, el carismático intérprete cuenta con una biografía que esconde unas cuantas curiosidades. Repasamos diez de las más características.

Apodo

Nació el 26 de mayo de 1907 en el seno de una familia presbiteriana de ascendencia irlandesa y escocesa. John Wayne era solo su nombre artístico.

Sus padres le bautizaron como Marion Robert Morrison, un nombre, el de Marion, que sonaba muy femenino y que no le apasionaba en absoluto.

Sus vecinos de Glendale (California) comenzaron a llamarle Big Duke de pequeño porque siempre estaba con su perro Airedale Terrier, que se llamaba Little Duke. De esta manera conservó el apodo durante el resto de su vida.

Presencia física y amores

Wayne fue uno de los actores más altos de su generación. Con su 1,93 de estatura llenaba la pantalla con una presencia física apabullante y una manera de caminar muy característica.

John Wayne and Marlene Dietrich y Pittsburgh, 1942

Estuvo casado en tres ocasiones y tuvo siete hijos. Se le conocieron varios romances, siendo el más sonado el que mantuvo con Marlene Dietrich.

Alumno aplicado

Fue un estudiante popular y aplicado al que le encantaba la literatura y en su época del instituto se implicó mucho en la vida académica. Destacó como jugador de fútbol americano y fue presidente del club de latín. Además trabajó como redactor en el periódico del instituto, en el que escribía sobre deportes.

Tramposo y supersticioso

Fue un apasionado del ajedrez y jugaba con otros actores incluso en los descansos de los rodajes. Sin embargo, algunos compañeros de profesión le acusaron de hacer trampas, entre ellos Robert Mitchum. Asimismo, Wayne tenía fama de ser un hombre muy supersticioso. Una de las cosas que más le irritaban era que alguien dejara su sombrero en la parte superior de la cama.Tampoco se le podía pasar la sal directamente durante una comida.

Bebedor

Como buen vaquero, era un gran bebedor de whisky. Una de sus frases más conocidas era: “Nunca confío en un hombre que no bebe”. Su hijo Ethan comercializó un bourbon con la imagen y el apodo (Duke) del actor.

Tándem Ford-Wayne

Fue el actor fetiche del director John Ford, con el que trabajó en 19 películas. Tras trece años de carrera, La diligencia le convertiría definitivamente en una estrella. El éxito del filme hizo que el tándem Ford-Wayne fuese una marca reconocida en todo el mundo. Sin embargo, no siempre se llevaron bien. Durante el rodaje de Centauros del desierto, Ford aseguró que el actor era tan torpe caminando como un hipopótamo y en una ocasión le tildó de “huevo escalfado” por su falta de expresividad.

James Stewart, John Ford y John Wayne en “The Man Who Shot Liberty Valance”

El hombre tranquilo

Entre los filmes que hicieron juntos Ford y Wayne, El hombre tranquilo (1952), en el que compartía protagonismo junto a Maureen O’Hara, supuso un cambio en la concepción que tenía el público del actor estadounidense. Su comedida interpretación de un boxeador retirado desmontó el tópico de fortachón rudo y sin sentimientos que recaía sobre él.

Implicación en la política

El actor mantuvo siempre una postura conservadora y apoyó a las políticas anticomunistas de la década de 1950. Dio su apoyo a la caza de brujas del senador Joseph McCarthy. Fue un ferviente defensor de Richard Nixon, incluso después del caso Watergate y ambos mantuvieron una amistad que duró hasta la muerte del actor. Cuando Wayne falleció, Nixon declaró que “los papeles que interpretó y la vida que vivió inspirarán a los americanos durante generaciones”. A Wayne le gustaba debatir con Paul Newman sobre política, quien le enviaba textos de escritores progresistas. Además, se enfrentó a Jane Fonda por su discurso anti-guerra de Vietnam.

Víctima de varios intentos de asesinato

John Wayne fue víctima de varios intentos de asesinato, y no solamente en sus películas. Según desvela el escritor y actor británico Michael Munn en su biografía de John Wayne, titulada The man behind the myth (El hombre detrás del mito), a Stalin le sacaba de quicio el feroz anticomunismo que profesaba el actor, así que planeó matarlo.

El primer intento lo llevaron a cabo dos soviéticos disfrazados de agentes del FBI, que trataron de acabar con la vida del actor en su despacho de la Warner Bros, en Hollywood. Fueron descubiertos y capturados. Durante el rodaje de Hondo también sufrió un atentado frustrado por parte de miembros de grupos comunistas estadounidenses y en 1966 fue objetivo de un francotirador durante su visita a las tropas estadounidense en Vietnam. También salió indemne.

Muerte polémica

Wayne falleció el 11 de junio de 1979 a los 72 años de un cáncer. La enfermedad se atribuyó a la radiación a la que estuvo expuesto en 1956 durante la filmación de la megaproducción de Hollywood El conquistador de Mongolia, dirigida por Dick Powell y rodada cerca de un campo de pruebas nucleares en Utah.

Del total de 220 integrantes participantes en el filme, 91 habían desarrollado hacia 1981 algún tipo de cáncer. La Casa Blanca lo negó.

Por: ASTRID MESEGUER
Barcelona