Justicia egipcia ordenó ahorcamiento a 10 personas por masacre del estadio de Port Said

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El proceso judicial que seguía el caso de la masacre del estadio de Port Said, en Egipto, que en 2012 segó la vida de 74 aficionados de fútbol, terminó.

El tribunal de casación egipcio confirmó este lunes la condena a muerte contra 10 personas involucradas en uno de los episodios más trágicos del fútbol internacional.

La corte mantuvo la cadena perpetua para otras diez personas y quince años de cárcel contra otras 22 por su participación en la matanza que obligó a suspender la liga de fútbol nacional durante un año.

El 1 de febrero de 2012, 74 personas perdieron la vida en el estadio de Port Said al término de un partido que enfrentó al laureado equipo cairota Al Ahli con Al Masri. Aquella noche una multitud invadió el césped tras la victoria local y arrojó piedras, botellas y bengalas a los aficionados de Al Ahli, ante la permisividad de las fuerzas de seguridad.

En apenas un cuarto de hora, el estadio se convirtió en una trampa en un suceso nunca esclarecido. Varias decenas de familiares de las víctimas han celebrado la sentencia a las puertas del tribunal, en el centro de El Cairo, con las fotografías de los aficionados fallecidos, reseñó el diario.

En febrero de 2014 el Tribunal de Casación aceptó los recursos presentados por la Fiscalía y la defensa y ordenó la apertura de un nuevo proceso judicial, que rebajó las penas capitales a 11, una ellas dictadas en rebeldía. El fallo inicial desató varios días de violencia callejera que se saldaron con más de 40 muertos y varios centenares de heridos.

Para recuperar el control, el entonces presidente Mohamed Mursi decretó el estado de emergencia e impuso el toque de queda en Port Said, Suez e Ismailia, las principales plazas que jalonan el estratégico canal de Suez.

La población de Port Said interpretó la penal capital contra una veintena de sus vecinos como la señal de que el Estado -frágil y herido por décadas de centralismo- había optado por sacrificar Port Said para salvar El Cairo de los ultras de Al Ahli, que habían amenazado con la anarquía en caso de dictarse cualquier destino distinto a la horca.


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