“La actitud del avestruz” es la que se refiere al proceder que asume esta gigantesca ave, la más grande y pesada que subsiste, y de la cual se dice que ante el peligro opta por “enterrar la cabeza” en la arena para ignorarlo, pero que a la vista de todos deja su abultado cuerpo; actitud igual que asumen muchos ciudadanos, especialmente, unos a los que llaman dizque servidores públicos, que no son más que aquellos que ante los problemas prefieren, como el avestruz, “enterrar la cabeza” para ignorar la realidad del entorno prefiriendo hacerse los de oídos sordos, o desentenderse del mismo, y no abordar las adversas circunstancias como si nada estuviera pasando a su alrededor.

El uso de esta metafórica actitud, la “enterrar la cabeza como el avestruz” ante los problemas, repito, compromete a los que en el sector público tienen por obligación la de buscarles solución; pero también, a los gremios, a la academia, la ciudadanía, y en general a todos esos a los que ahora se les denomina como sociedad civil.

Entre los cartageneros esta actitud no es reciente, hace casi un siglo “El Tuerto López” en su poesía “A mi ciudad nativa”, comparó a los de su época con una caterva de vencejos, o sea, un grupo de pájaros que no sirven para nada, o unos buenos para nada; muy diferentes a los corajudos próceres y patriotas que aguerridamente lucharon contra la opresión del invasor, el español; opresión que hoy se nos manifiesta en forma de apatía, corrupción y en el “deje así”, como ahora se dice.

Hoy, tanto en Cartagena como en Bolívar, ante los muchos y evidentes problemas de la ciudad y el departamento, los del sector público han escogido la actitud del avestruz y desentenderse de lo que sucede; así como también la de tildar como de noticias falsas, las denuncias que se hacen sobre lo que a la vista de todos está.

Como evidente muestra de “la actitud del avestruz” sobresale; por una parte, la de los últimos gobernadores de Bolívar frente al problema de las niñas de El Carmen de Bolívar, las mismas que después de casi cuatro años siguen sufriendo como consecuencias de la aplicación de la vacuna contra el virus del Papiloma Humano, pero que los gobernadores decidieron seguir con la “cabeza enterrada” para desentenderse del problema, endilgándoles a tales jóvenes, por el contrario, la condición de desquiciadas mentales; y calificando finalmente como “Fake News”, lo que dicen los medios.

Por otro lado, con la “cabeza enterrada” y dejando todo el cuerpo afuera la alcaldía de Cartagena prefiere ignorar y se tapa los ojos para desconocer y negar la realidad de la explotación sexual en niños y la prostitución y microtráfico que abiertamente se da en plazas y calles del Centro Histórico así como el “tour de la violación” denunciado desde Bogotá.

Por último, ciudadanos, gremios, academia y sociedad civil, entre otros, ante la profunda crisis institucional de la ciudad han preferido “enterrar la cabeza” y no participar en las convocatorias a los procesos democráticos dejándoles libre el camino a los corruptos y organizaciones criminales.

Por: Álvaro Morales
alvaro morales 2018


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