La Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico –OCDE– es una de las instituciones del imperialismo norteamericano que actúa como su brazo ideológico y económico. Los países de la OCDE “se comprometen a aplicar los principios de liberalización, no discriminación, trato nacional y trato equivalente… El principal requisito para ser país miembro es liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y de servicios”, dice Wikipedia. Por eso es “el tanque del pensamiento neoliberal” de EEUU y las potencias europeas que se reparten los mercados. Para ingresar a la OCDE se paga una franquicia, proporcional al Producto Interno Bruto; Colombia aporta desde el 30 de mayo, cuando el expresidente Santos firmó el Tratado, entre 4 a 5 millones de euros anuales. Lo más grave es la hipoteca de la soberanía y autodeterminación en materia económica, social y política.

Jan Kregel, investigador del Levy Economics Institute of Board College de EEUU, relator de la Comisión de la ONU sobre reforma al sistema financiero internacional, dijo a Portafolio del 22 de agosto de 2014: “Colombia comete un gran error en perseguir entrar a la OCDE, porque eso debe ser para países con un grado similar de desarrollo… La pregunta es si Colombia va a ser capaz de competir en los mercados internacionales con otros países en desarrollo que ya están en la OCDE. No parece prometedor. ¿Por qué se quiere entrar a la OCDE? Es para darles confianza a los inversionistas extranjeros, pero esto implica empoderar la enfermedad holandesa… La dificultad es que nunca habrá una regulación a los mercados financieros”.

Este mes el Congreso ratificó el ingreso de Colombia a la OCDE, con el voto negativo del Polo Democrático y otros congresistas alternativos, pero con la afrenta de que Gustavo Petro, el excandidato presidencial que acogió parte de la izquierda, votó a su favor y lo enrostró con un argumento de las entrañas de la globalización neoliberal, causante de la crisis y miseria que padecen Colombia y el mundo: “He votado a favor de que Colombia pertenezca a la OCDE. Vamos a demostrar que en un gobierno progresista con buenas prácticas administrativas y financieras se pueden alcanzar los mejores niveles sociales y los mejores niveles tecnológicos en la tercera revolución industrial”; nada diferente a lo que prometió el desacreditado “UriDuque”.

Petro soslaya que esta “adhesión indica que Colombia acepta el cuerpo de derechos y obligaciones vinculantes que contienen al menos 7 tratados que amarran al país al neoliberalismo en temas: macroeconómico, fiscal, laboral, pensional, ambiental, agropecuario, educativo, de ordenamiento jurídico y territorial, incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo, leyes y decretos que determinan la tercera oleada neoliberal buscando nuevas rentas para el gran capital y ganar más plusvalía”, dijo Aurelio Suárez.

Por tanto, el Consejo de la OCDE aprobará la evaluación de las políticas colombianas de: Gobernanza Pública, Regulatoria, Desarrollo Regional, Empleo y Asuntos Laborales, Comercio, Agricultura, Pesca, Educativa, Salud, Medio Ambiente, Químicos, Estadística, Científica y Tecnológica, Digital, Economía y Desarrollo, Asuntos Fiscales, Inversión, Corporativa, Mercados Financieros, Seguros y Pensiones Privadas, Competencia, Consumidor, y El Grupo Antisoborno en Transacciones. ¡En las presidenciales, el voto en blanco fue asunto de soberanía!

Por: José Arlex Arias Arias
Comunicador Social – Periodista
José Arlex Arias Arias