La votación, sin ningún voto en contra -como ha sido tradicional en las más de cuatro décadas de existencia del Parlamento cubano- estuvo presidida por el exgobernante Raúl Castro

La Asamblea Nacional del Poder Popular ha aprobado por unanimidad este sábado una nueva Ley Electoral que mantiene la prohibición para los candidatos de hacer campaña política o presentar un programa a los ciudadanos. La legislación entró en vigor hoy, a escasos tres meses de la proclamación de la nueva Constitución, reseña 14Ymedio

“Esta es la primera disposición jurídica que expresa el mandato de la Constitución de la República, proclamada el pasado 10 de abril”, señaló el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, según el sitio oficial Cubadebate, que cubrió una sesión parlamentaria que no fue transmitida en directo por la televisión nacional.

La votación, sin ningún voto en contra -como ha sido tradicional en las más de cuatro décadas de existencia del Parlamento cubano- estuvo presidida por el exgobernante Raúl Castro, quien todavía está al frente del Partido Comunista de Cuba, la única fuerza política legalmente permitida y consagrada en la Carta Magna como la fuerza dirigente de la nación.

En la sesión también estuvo presente el presidente del Consejo de Estado, Miguel Díaz-Canel, quien en los últimos días ha tenido mucho protagonismo en las discusiones de las diferentes comisiones parlamentarias. Especialmente tras el reciente anuncio de un paquete de medidas económicas, que incluyó un aumento salarial en el sector estatal.

La nueva Ley Electoral ha quedado aprobada a toda celeridad, en la mitad del plazo propuesto por la Carta Magna, y la integran 16 títulos, 45 capítulos, 32 secciones, 5 disposiciones finales, 6 transitorias y 290 artículos en total. Sin muchas sorpresas en relación con el borrador inicial, la legislación incluye la creación del Consejo Electoral Nacional como órgano permanente, que deberá quedar conformado en esta sesión plenaria.

Entre los pilares inamovibles que se mantienen en la legislación está el de excluir “todo tipo de propaganda electoral individual y cualquier otra acción encaminada a inclinar la decisión de los electores a favor o en contra de algún candidato”, lo que cierra la puerta a cualquier propuesta reformista que venga desde el interior del propio sistema.

La permanencia de las llamadas Comisiones de Candidaturas también es vista como un freno al cambio, porque estas entidades están encargadas básicamente de elaborar y presentar los proyectos de candidaturas para las asambleas municipales y provinciales, así como la de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En el caso de la Comisión Nacional, ésta realiza también el proyecto de candidatura para ocupar los cargos de presidente y vicepresidente de la República, así como del presidente, vicepresidente y secretario de la Asamblea nacional del Poder Popular y de los miembros del Consejo de Estado, unas propuestas que son votadas solamente por los diputados del Parlamento. Por lo que los ciudadanos seguirán sin derecho al voto directo y secreto para nombrar al presidente.

Los miembros de esta todopoderosa comisión son representantes de las instituciones oficiales que ejercen el control político en todos los sectores de la sociedad, como la Central de Trabajadores de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la Federación Estudiantil Universitaria y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media.

La nueva Ley Electoral modifica la proporción de los parlamentarios a uno por cada 30.000 habitantes o fracción mayor de 15.000, un cambio que el oficialismo explica porque se busca una mejor distribución territorial en la representación de la Asamblea, que pasará a tener 474 miembros en lugar de los 605 actuales; pero que algunos señalan está determinado por la capacidad del recién renovado hemiciclo del Capitolio Nacional donde sesionará próximamente el Parlamento.

La composición del Consejo de Estado, máximo órgano de gobierno del país, también se reduce de 31 a 21 miembros, incluyendo a su dirección. Se establecen tres tipos de elecciones: las municipales, donde se eligen los delegados a las Asambleas Municipales (concejales), la nacional para seleccionar a los diputados, y la de gobernadores para las provincias, nueva figura instituida en la recién proclamada Constitución.

El presidente del país propondrá la candidatura del gobernador y vicegobernadores, que serán elegidos por los delegados municipales de cada territorio.

La Ley Electoral dispone además el requisito de residencia de dos años para ejercer el voto y de cinco años para aspirar a un cargo público, lo que deja fuera a muchos de los cubanos que en los últimos años se han radicado en el extranjero, especialmente a aquellos considerados como migrantes , y que pierden su residencia en Cuba después de 24 meses en el extranjero.

Los cubanos seguirán sin saber si el candidato por el que colocan un voto en las urnas tiene preferencias de estatizar más o, al contrario, de privatizar algunos sectores de la economía nacional, si apuesta por el matrimonio igualitario o prefiere el diseño de “la familia original” que promueven los grupos religiosos y si se inclina por mejorar las relaciones con Estados Unidos o prefiere un discurso agresivo contra Washington.