Permanecer confinado durante la pandemia le rindió dividendos a un maestro de horticultura de Minnesota, quien utilizó el tiempo extra para regar y alimentar constantemente a una enorme auyama que le valió el título en el concurso de Half Moon Bay de este año.

Travis Gienger, de Anoka, Minnesota, pasó buena parte de su tiempo libre en el huerto de calabazas de su jardín trasero, regando sus plantas hasta 10 veces al día, alimentándolas y fertilizándolas al menos dos veces diarias.

Posteriormente Gienger, de 40 años, condujo con su enorme auyama durante 35 horas y recibió los frutos de su trabajo en el 47mo Campeonato Mundial de Pesaje de Calabazas en Half Moon Bay, al sur de San Francisco, donde la suya registró un peso de 1.066 kilos (2.350 libras).

“Fue angustiante porque con cada bache del camino pensaba: ‘¿podrá llegar?’ Y luego finalmente la pesaron, fue la última, y oh, Dios mío, ¡ha sido increíble!”, manifestó.

Gienger, maestro de paisajismo y horticultura en la Universidad Técnica de Anoka, ha cultivado calabazas desde que era adolescente, inspirado por su padre. Fue la primera vez que compitió en el concurso, y no sabe si volverá el próximo año.

“Tal vez necesite un año de descanso por todo el trabajo, los nervios y todo”, dijo riendo.

El campeón se ganó 16.450 dólares, 7 dólares por libra, por su enorme auyama anaranjada que sería presentada durante un desfile por Half Moon Bay el lunes por la tarde.

La auyama de Gienger fue la segunda de mayor peso en los 40 años del evento en California, pero aún lejos del récord nacional. La marca se impuso en 2018, cuando un agricultor de Nueva Hampshire produjo una calabaza de más de 1.134 kilos (2.500 libras).

El récord mundial de la calabaza más pesada fue impuesto en 2016 durante el Campeonato Europeo de Calabazas Gigantes en Ludwigsburg, Alemania. Un agricultor belga presentó un fruto de poco más de 1.134 kilogramos (2.500 libras).