La Base no se va

379

“La dulzura de la vitrina no permite detallar la prenda ofrecida, que se niega al tacto de mis deseos”, diría el poeta Botero si hubiese oído al presidente Juan Manuel Santos, en la firma del convenio para trasladar la Base Naval.

No podría olvidar las palabras del poeta cuando el mandatario señalaba que la decisión traería grandes beneficios para Cartagena, desde la contratación de mano de obra como el incremento en miles de turistas que atraería el nuevo emporio desarrollado por la Agencia Inmobiliaria Nacional Virgilio Barco.

El ojo me da vueltas y enfoco con claridad la inauguración de las modernas instalaciones para la Dimar, en el sector de Las Flores, de Barranquilla, la cual dejó suponer intenciones de llevarse la guarnición al nuevo perímetro, y construir un muelle de casi un kilómetro para los buques militares.

El ejercicio visual me admite recordar las palabras del presidente, “este acuerdo permitirá poner en marcha el traslado de la Base Naval de la zona turística de Cartagena hacia un lugar no establecido, porque se encuentran en estudios varias opciones, entre ellas, un posible fraccionamiento”.

¿A Tierrabomba? Utopía y sueño que me recuerda la historia de 1994 cuando no valió la protesta de Cartagena, y con argumentos similares se trasladó de Cartagena a Barranquilla, a los terrenos que ofreció SCADTA en la vía 40, la escuela de maquinistas y grumetes.

Sigo hilando al recordar las declaraciones del comandante de la armada el 1 de noviembre del 2017, quien afirmó que esa institución tiene que seguir en Cartagena con la lógica de proteger el puerto. “La ubicación final de la Base Naval no sabemos si quede exactamente en Cartagena, pero sí va a quedar en la Costa Caribe y hay que buscar el mejor lugar, el fraccionamiento de la base es una de las cosas que se va estudiar, porque existen modelos en el mundo que permiten que no se concentre en un solo lugar y hará parte de los estudios”, manifestó el alto mando.

Cartagena fue escogida por los estrategas españoles por su posición estratégica para la defender el territorio conquistado, las murallas y fuertes militares se escribieron con sangre, por eso la historia de la independencia de Colombia no se puede abandonar. Con una nueva ubicación perderíamos en lo histórico, económico, salud y seguridad.

El presupuesto global de la Base en más de 130 mil millones de pesos por concepto de funcionamiento y más de 400 empleos irían a la capital del Atlántico. ¿Qué haríamos sin las exportaciones de Cotecmar proyectadas en US 33.600 millones y sus más de 3.500 empleos directos? O por ejemplo en salud, donde el Hospital Naval en 2017 atendió 1934 hospitalizaciones, y 593.871 consultas de 45.000 usuarios.

Aquí hay suficiente espacio para construir la nueva Base Naval cerca de la ciudad (Arroyo de Piedra). Cartagenero, tú tienes la palabra, no permitas que se lleven la Base Naval.