Es entendible que en el último congreso de la ANDI, en el gremio insistan en que se profundicen las políticas de libre comercio que tienen arruinado al aparato productivo colombiano. Es que la ANDI ya no representa a los industriales sino a todos los empresarios y en ese sentido predominan las prestadoras de servicios y comercializadoras. De esa forma, la mayoría de estos empresarios acepta la quiebra de sectores como el de textiles, que para la muestra tenemos la parálisis forzada por 15 días de Fabricato, según sus accionistas acosados por la competencia desleal extranjera, llámese importaciones o contrabando. Es una realidad: los empresarios no podrán seguir manteniendo por mucho tiempo la entelequia que el Gobierno les ha impuesto: Que estamos en capacidad de competir con las grandes potencias.

El presidente Santos, en su último viaje oficial a los EEUU, el pasado mes de mayo, en donde le programaron un saludo con su homónimo, el troglodita Donald Trump, se paseó con un aguacate en la mano, en lo que denominó la promoción de esta rica fruta tropical, para su ingreso al mercado de EEUU. El 13 de este mes, con motivo de la visita a Colombia del vicepresidente de EEUU, Mike Pence, este anunció que “EEUU ha llegado a un acuerdo para permitir que los aguacates Hass de Colombia entren al mercado estadounidense”. Indicó además que “Colombia es el tercer socio comercial en América Latina de EEUU, con comercio bilateral de más de 27 mil millones de dólares en 2016”. Luego exigió al presidente Santos: “frenar cuanto antes la producción de cocaína, que alcanzó niveles récord en medio del proceso de paz”.

EEUU importa cerca de 2.500 millones de dólares anuales de aguacate, de los cuales el 90% proviene de México, país con el que tiene relaciones ancestrales y que produce cerca de 1.7 millones de toneladas, de las cuales exporta 1.5 millones; mientras, en Colombia producimos 300 mil toneladas y nuestras exportaciones solo equivalen a 25 millones de dólares anuales. Estas promesas de EEUU traen del recuerdo de que cuando se negoció el Tratado de Libre Comercio nos vendieron la idea de que, como ventajas comparativas, debíamos especializarnos en producir frutas tropicales, así Colombia sería la principal proveedora de uchuva de EEUU. Hoy, pasamos de una balanza comercial positiva a negativa con EEUU: Antes del TLC con EEUU, el 42,2% de nuestras exportaciones tenían como destino ese país; ese porcentaje ha disminuido hasta el 27,6%. En volumen (toneladas), la balanza comercial agropecuaria ha ampliado su déficit en 771%, ya que las exportaciones aumentaron solo un 9%, mientras las importaciones crecieron un 367% (43 veces más). Somos sus importadores netos en arroz, lácteos, maíz, carnes (cerdo, res y pollo), oleaginosas, granos y piensos; les exportamos café, azúcar, aceite de palma y flores.

Lo de las uchuvas fue un encanto de serpientes. Por eso la exportación de aguacates será una dura batalla que tendrán que librar con México, República Dominicana, Perú, Indonesia, Brasil y Sudáfrica, que comandados por Estados Unidos crearon la Organización Mundial del Aguacate (WAO) para proteger su propio mercado. El libre comercio nos perpetúa como República Bananera, pero ¡ánimo, productores!


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