En estos días hemos podido ver por diferentes canales de televisión la macabra orden del insoportable presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, como atacaba con la mayor bomba destructiva, no nuclear, posiciones de los yihadistas en territorio afgano.

Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual.
Martin Luther King

No es este el motivo de mi artículo de opinión. Tampoco las muchas páginas que se pueden escribir sobre un presidente tan polémico. Ni tan siquiera sobre la política segregacionista, colonizadora o en haberse convertido en el más grande proveedor de violencia en el mundo.
Esta columna es sobre “Lenguaje incluyente”.

¿Cómo es posible que desde los medios de comunicación hayamos podido hablar de “La bomba madre”? ¡Qué barbaridad!

Una madre es todo lo contrario.

  • Una madre da vida. Esta bomba da muerte.
  • Una madre  protege. Esta bomba destruye.
  • Una madre da cariño. Esta bomba crea odio.

Es más apropiado llamar a este arma de destrucción masiva, algo de lo que entienden muy bien George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar,  la “Bomba Trump”. Su nombre representa con mayor exactitud al creador y autor de tal decisión. En su nombre lleva también representados los valores de la injusticia, el racismo, la discriminación e indudablemente los intereses sin escrúpulos de la avaricia y la podredumbre de una persona movida por el dinero y sus negocios inmorales y destructivos.

Llamar madre a esta bomba es una aberración. Escuchar hablar de los hombres que han muerto por el efecto de esta bomba también. Han muerto personas y entre ellas también había mujeres.

Entre los medios de comunicación debería haber una mayor necesidad de utilizar el lenguaje de forma más adecuada. Hacerlo de forma incluyente siempre genera menos exclusiones.

Hay que tener mucha seguridad a la hora de comunicar y hacerlo desde un punto de vista más humano, con un conocimiento más real y profundo para no caer en connotaciones discriminatorias.

Hay otra forma de expresarnos y no es con normas ajenas a las actuales. Muchas veces solo basta con ver que aporta determinada información y si contribuye a ser incluyentes.

Llamar madre a una bomba desde luego no lo es.

La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve
Martin Luther King


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